Ríos y Ruralidad

 

La obra de Fernando Melo se ha destacado a través de los años, por tener una cualidad investigativa en torno a un tema que ha ido definiéndose como exploraciones recurrentes en y desde el paisaje chileno. En uno de sus últimos trabajos fotográficos, aún en proceso de desarrollo, vuelve a indagar desde una posición muy personal una forma de ver y experimentar sobre su entorno. Lo entrevistamos para que nos relate el contexto y los intereses que motivan la serie, Ríos y Ruralidad, proyecto acreedor de un Fondart regional 2014, programado para ser exhibido a fines de año, en la Pinacoteca de la Universidad de Concepción y en la sala Alfonso Lagos de la ciudad de Chillan.

Ríos y Ruralidad, Interior Quebrada, Tomeco, 2014

Ríos y Ruralidad, Interior Quebrada, Tomeco, 2014

1. Fernando, desde tus primeras fotografías desarrollas una exploración e intervención en torno al espacio, ¿Cuál es la relación que mantienes hoy con el paisaje, por ejemplo, en tu último trabajo, Ríos y Ruralidad?

Hay constantes que vienen de etapas anteriores por cierto, pero ahora mi relación diría, es más fluida y menos tensa. Menos tensa, porque tengo resueltos varios aspectos de la práctica y los recursos que movilizo para crear la imagen, aspectos que antes me provocaban cierta ansiedad. Ahora puedo dejar mayor espacio a la naturalidad de lo que encuentro en mis viajes, más tiempo para mis sentidos. En cuanto a la relación que tengo con el paisaje en esta serie la siento más madura y la disfruto más. Llego al paisaje solo, en varios sentidos, no únicamente físicos; desligado de un compromiso político, ecológico y patrimonial. De esta forma siento que no necesito contar ni dar cuenta de nada, nada que apele a alguna buena intención sobre el estado y problemáticas del campo. Es curioso y puede parecer contradictorio, pero me he dado cuenta en este tiempo que mis fotos, por tema y contexto, son llevadas al territorio de las buenas intenciones y éticas socioculturales, patrimonio, folclore, raíces, memorias locales entre otras, y no me molesta; allá si sirve para instalar o acompañar reflexiones ante el activo deseo de la preservación que adolece cierta parte del mundo cultural chileno. Pero no olvido que lo más importante para mí es la creación, yo estoy creando imagen, por mucho que lo que fotografíe exista y esté catalogado; llego, fotografío y luego ya no estoy. Siento que el lugar va a desaparecer ahora mañana o pasado y yo no puedo ni deseo hacer nada para evitarlo. La nostalgia, la experiencia, mi propia memoria hacia el campo se queda ahí en los momentos de inmersión en el espacio: en el caminar, conversar. Disfruto la incertidumbre pequeña y a la vez profunda de no saber que hay a la vuelta del sendero en el bosque.

Serie Ríos y Ruralidad, S/t camino a Coihueco, Chillán 2014

Serie Ríos y Ruralidad, S/t camino a Coihueco, Chillán 2014

2. Te interesa bastante el tema de la noche y el espacio, lo veo en tus fotografías. ¿Cómo nace esta  constante?

El espacio nocturno principalmente en el paisaje, me atrae por su relatividad de percepción, es un atávico espacio para la imaginación, los temores y de alguna forma es el único espacio real que conecta con lo irreal de cierta manera. No es lo mismo ir al fondo del patio al medio día que ir al fondo del jardín a la media noche.

3 ¿Y por qué esta presencia de la naturaleza en que el hombre o el animal están ausentes físicamente?.

Es parte de una constante de mi relación con el arte. La ausencia y el desinterés por el cuerpo y lo animal como motivo, nunca me ha atraído; con la excepción muy puntual en mis inicios en fotografía, y en una pequeña parte de una serie expuesta el año 2003 incorporé el cuerpo, con maniquies y con cuerpos femeninos que abordé sólo bajo la condición de seres o entes, tratando de despojarlas de sexualidad y cualquier atisbo de humanidad. Que fueran sólo unas entidades sin más presencia que su paradójica inclusión en el paisaje, pero nunca me convenció el resultado, el cuerpo nunca estuvo a la altura de lo que el espacio, el paisaje y la materia podía aportar y proyectar. No necesito el componente cuerpo, ni el factor humano literal, ello subyace en la indicialidad que estará indefectiblemente contenida en el espacio y la materia a pesar que esté ¨creando una imagen ¨.

4. Hablando de espacio y materia como señalas, ¿cómo y por qué nace la serie Ríos y Ruralidad?

Nace, como prefiero llamar a ciertos estados previos de un proyecto como un ¨algo ¨. Cuando la idea no tiene un contexto ni una intención tan objetiva y precisa como sí ocurre con el arte político por ejemplo. Creo que uno se deja acoger por una idea que ronda y aparece de forma cíclica y escondida tras varias capas de experiencias y tiempo. Esta idea era la imagen de un río, pequeño, y luego rondando la idea y la visualidad mental que creaba en torno a ella la aislé, y no era más que un recuerdo, un instante de mi niñez a los 7 o 9 años pescando con una pequeña caña de bambú en un río de un campo donde íbamos con mis padres en los veranos. Para conectarme con esa imagen, la fui a buscar, a conectarme con ella y con el tiempo que implica. El verano de febrero de 2011 fui a aquel campo, que originalmente era un hermoso fundo para el veraneo de los trabajadores de la ex Crav de Penco y que ahora es sólo una ruina; y el rio, el lugar específico que recordaba era una maraña de vegetación pero allí estaba; aun pude sentir lo necesario para construir un deseo y llevarlo al proyecto.

Ríos y Ruralidad, Patagual, Ninhue, 2013

Ríos y Ruralidad, Patagual, Ninhue, 2013

5. Me comentabas hace poco que tu obra se encontraba en una zona “cero”, en un espacio liminal, ¿a qué te refieres con esta idea?.

Esto hace referencia de alguna forma a algo ya señalado en algunos puntos atrás respecto a la cuestión o intención de no querer dar cuenta de nada, es decir, es una intención, una política de mirada con la cual pretendo defender lo propio como espacio de creación, aislarme del deseo y ruta que otros quieran llevar con mis fotos. Pero sé que es imposible no querer dar cuenta de nada, yo deseo dar cuenta de lo que me interesa comunicar, si esto sintoniza con las otredades bien, si no, poco me importa. Así mismo, David Campany señala que no existe un grado zero rebatiendo la intención o declaración de Joel Meyerowitz en sus fotos por encargo de la zona Zero, en Nueva York del 2001. Quien señalaba que registraba imparcialmente, y cito: ¨Yo sólo iba a estar allí como un testigo y fotografiarlo por lo que era, sin intentar añadir ninguna idea formal de como fotografiarlo 1 ¨ Sin embargo sabemos que la fotografía no es posible aislarla de algo que desea aun inconscientemente el fotógrafo: el encuadre, el uso de la luz, entre muchos aspectos que influyen para que no exista ese grado zero. En mi caso, por mucho que desee aislarme de la condición patrimonial, de las intenciones, sobre todo aquellas ¨ buenas y éticas ¨intenciones tan comunes como principios o posiciones de tantas fotos ahora – y que me parecen tan sospechosas- sé en lo más íntimo que no es posible aislarme del todo, y que mis fotos de alguna forma sostienen aquello que rehúyo. Por eso prefiero mantener o al menos marcar mi posición desde aquel punto liminal que me hace más sentido.

6. Entonces, en tus paisajes se puede ver un recorrido que no tiene que ver con un lugar físico, habla mucho del silencio, pero también una cierta búsqueda de cosas simples, o aunque esta palabra pueda significar muchos sentidos y conceptos, algo esencial para ti ¿me equivoco?

No te equivocas, y cada vez que pienso en ello doy cuenta que aquello de lo que tanto se refiere la historia del arte respecto de la búsqueda por lo esencial es algo paradójico, tan difícil. Lo simple es difícil. El ruido, el ¨confetti ¨ palabra que usa Eugenio Brito un amigo, que me encanta por lo clara para referirse a tanto ruido, y a ratos una poco inocente visibilidad de las practicas del arte tanto ahora como antes. Solo basta revisar a Dalí, el ruido y el confetti es más accesible. El silencio y la síntesis es algo a lo cual uno se puede aproximar en otros estados de tiempo y densidad necesaria, por otras vías donde media principalmente el tiempo y la conciencia de cómo se vive. Estoy consciente que tal vez sólo me esté aproximando a ello. Eso me gusta. Al menos estoy consciente que mi fotografía transita por aquel espacio que además disfruto en demasía. Para mis fotografías necesito caminar, salir, llegar, no tengo auto, llego como puedo a donde quiero ir; eso me da una perspectiva y una conciencia del tiempo que va desfasada de la ansiedad diaria.

Ríos y Ruralidad, S/t , Valle Las Trancas , Chillán, 2013

Ríos y Ruralidad, S/t , Valle Las Trancas , Chillán, 2013

7. Pareciera que vas al revés del mundo y de muchos trabajos fotográficos ¿cuál es tu percepción de la inserción de una obra como esta en el plano actual de la fotografía? ¿O de los espacios fotográficos? Que parece buscar muchas veces una necesidad de emociones visuales y tu obra es de proceso lento y meditativo.

No sé cuál es esa percepción, puedo medir algo de ello en función de lo que llamaría ciertos indicadores de aceptación, que son tangibles como: invitaciones a exponer, curatorias, ser parte de catálogo 1 de fotografía chilena, esta entrevista es un indicador también, creo que estos me garantizan que esta fotografía tiene un cierto nivel de reconocimiento e inserción en la escena chilena. En cuanto a cómo se percibe como idea, contenido u obra no sabría responder, no tengo un feed back claro de ello. .. ¿Alguien sinceramente lo tendrá?. Lo importante finalmente es que uno intente lo más seriamente posible que la obra tenga intensidad, pasión por hacerla y no algo de ideas rápidas, soluciones y recursos que lucen contemporáneos y finalmente anecdóticos.

 

Ríos y Ruralidad / Bío-Bío

 

Ese tictaqueo que se apaga en el corazón de los alerces repitiendo

¨no hay memoria  ¨, ¨no hay tiempo ¨.

Mientras murciélagos tejen las redes de la noche de mitos y maravillas, Jorge Teillier

 

 

Ríos y ruralidad es una serie de fotografías  que aborda algunos estados y fragmentos  del paisaje regional del Bío-Bío, donde subyace la transformación natural, humana  y persisten algunas   huellas de aquello ¨ que fue ¨.

Estas fotografías no están motivadas por la tradición  contemplativa ni afanes  documentales, obedece más a acciones experienciales, exploración, relativización visual y temporal de éstos espacios, donde  la intervención lumínica permite  una imagen única que sólo es posible en la toma. Es un trabajo solitario, a ratos con aquel  frío que recorre la espalda al internarse en la espesura nocturna, ladridos, humedad, olores, elementos del ambiente. La luz y la materia es una condición determinante que transforma y crea una escena en tres etapas; el crepúsculo, la noche y el alba.

Los ríos de esta serie son sólo cursos de agua,  algunos mínimos esteros, algunos de lechos secos que pertenecen  a los lugares  por donde cruzan y que casi siempre  su nombre sólo conocen los lugareños. Los ríos y lugares de importancia geopolítica, destacados en los mapas no son de interés en esta serie, sólo aquellos donde  creo reconocer conectores, pulsos e intensidades que alimentan  experiencias tan intimas como ausentes   de la anécdota con que nos han educado o inducido históricamente  a reconocer estos espacios desde  un cándido folclor y eternos afanes de búsqueda  de una raíz que nunca he comprendido.  Teillier escribió;  ” ..creo que es un signo de madurez no preguntarse ya qué es lo chileno. Las personas adultas no se preguntan quienes son, sino cómo van a actuar ” .

Ríos y Ruralidades, S/T, Sector Primera Agua, Penco, 2014

Ríos y Ruralidad, S/T, Sector Primera Agua, Penco, 2014

Estos espacios  en su dualidad de territorio y paisaje me permiten detenerme en sus restos de indicialidad, en sus formas que se alzan como hitos o ¨presencias¨ en que se transforman los árboles o masas de materia, surcos, el fr;  tan intimas como ausentes  deuntan quienes son sino come es lo chileno  ío misterio que esconde una quebrada, el lugar donde estaba prohibido jugar entre otros atractores

Así el paisaje rural puede ser un lugar donde no se puede volver, solo existe porque se reconoce como tal en su complejidad y no como queremos que sea. Esta es una silenciosa visita a este paisaje frágil, que deja fotografías conectadas a pasajes tan íntimos como un recuerdo activado por el sonido del viento en los álamos. Texto: Fernando Melo Pardo.

Fernando Melo: Lic. en Educación Mención Artes UdeC  Chile. Magíster Didáctica Proyectual, UBB, Chile. Profesor Depto Artes UdeC. Desde 1995 realiza su obra fotográfica paralela al trabajo académico, seleccionado en  catálogo de excelencia de  Fotografía Chilena 2009, exposiciones individuales y colectivas  tanto en Chile como el extranjero, destacando; 4ª Bienal de Arte, Subversiones e imposturas, MNBA de Chile, 2004, 5ª Bienal de Artes Visuales del Mercosur Porto Alegre, Brasil 2005, “ Habitar en lo diverso ” envío Chileno, 4° Bienal Internacional de Arte Beijing, Museo Nacional de Arte China, 2010.  www.fdomelop.blogspot.com

nota
  1. GREEN David.¨¿Que ha sido de la fotografía ?¨.Gustavo Gili,España.2007.pag 145