Luis González Palma: estética de lo vulnerable

 

Quiero, a propósito de la reciente celebración del día internacional de la fotografía, referirme a los desplazamientos del arte fotográfico, en particular en las periferias de América Latina, donde las apropiaciones del medio significan utilizar la fotografía como herramienta catalizadora de un mundo contenido, complejo y contradictorio.
Es por esto que el mejor homenaje a los creadores fotográficos en su día es reflexionar sobre una producción simbólica precisa: recojo las fotografías de Luis González Palma, tránsito vivencial plasmado en imágenes.

MOBIUS, Instalación, Impresión digital sobre fieltro 80x80cm + varillas. 2014

MOBIUS, Instalación, Impresión digital sobre fieltro 80x80cm + varillas. Centro Cultural Recoleta, Bs As, 2014

No es camino fácil, hay que cruzar la planicie y llegar a las sierra de Córdoba, cubrirse de un polvo como un bautizo de la madre tierra para subir la montaña y llegar a una casa transparente donde se habla con generosidad de todo, donde uno mira en lontananza la naturaleza apacible.
El desplazamiento físico de la obra autoral de González Palma presenta el recorrido tortuoso que impone para llegar a su morada. Su producción es observada desde la búsqueda de un punto de equilibrio y contención, indagación que comenzada en la niñez, se trasforma en referencialidades desde una obra fotográfica ligada a los ancestros. “Nadie sale ileso de la infancia” dice el fotógrafo, infancia que visualiza como en penumbras, desde el niño retraído que fue.
La trayectoria de González Palma en fotografía trasluce la espiritualidad expectante de un joven silencioso que fue encarnando en imágenes sus propios procesos, pues el eje central del trabajo es la vulnerabilidad de sí. Las imágenes son un ejercicio que sostienen búsquedas de certezas y respuestas a la irremediable soledad existencial.
¿Cómo dar cuenta de un trabajo de autor donde la vida personal está tan profundamente imbricada con una producción artística? Nos tomaremos de uno de esos hilos y fondos rojos que rodea su obra reciente “Mobius”, presentada en el contexto del “Festival de la Luz 2014” en el Centro Cultural La Recoleta de Buenos Aires, para ir desplegando las posibilidades comprensivas de su trabajo por medio de lentes y oposiciones binarias.

MOBIUS, Instalación, Impresión digital sobre fieltro 80x80cm + vidrio + ploteo. Año 2014

MOBIUS, Instalación, Impresión digital sobre fieltro 80x80cm + vidrio + ploteo. 2014

El ritual parece cubrir una buena parte del proyecto de González Palma, una acción ritual que rememora la contemplación de las esculturas barrocas que atesoran las iglesias de la ciudad de Antigua, Guatemala, escenario de las romerías del fotógrafo con su abuela y madre. El ritual aparece recubierto de nuevas posibilidades, una práctica de comprensión, pues el trabajo transita por una serie iconográfica de marcadas tendencias simbólicas. Su puesta en escena inaugura reversiones neobarrocas donde los aglutinantes fotográficos se ven tensados por materialidades que recuerdan la alquimia del origen fotográfico con ambrotipos y paquetes daguerreanos, materiales como betún de Judea, extracto de nogal y aguarrás para disipar las tendencias del control de una imagen total, dejando abiertas las amplias posibilidades de generar una obra en tránsito, transformación y pérdida irremediable.

Las raíces del paraíso, 1999

Las raíces del paraíso, 1999

El género del retrato es el asidero visual más preciso y reiterativo de su trabajo, aunque su propuesta revisita experimentalmente este género. González Palma construye empatía recreativa que da fuerza a los acontecimientos enmarcando la dignidad de los retratados. El eje de su proceso creativo es la exploración y plasmación de retratos que los sujetos, más que establecer competencia y frontalidad con la cámara, están rotando los ojos y mirando para dentro. Los retratos establecen una mirada compartida y la voluntad de ser vistos, en particular las mujeres, que a semejanzas de la Virgen son a su vez idealizadas y sufrientes. Estos retratos de mujeres son expresiones de una cultura mestiza con gradientes indígenas, mujeres que al contemplarse llevan un acercamiento a la experiencia de la belleza como forma de consuelo, mirada como visión salvífica, experiencia plena de vida.
Sus trabajos no son etnográficos ni ofrecen la mirada de una fotografía indígena pintoresquista. Sus retratos presentan miradas sosegada que dialogan en tranquilidad, como las mujeres prerrafaelista de Julia Margaret Cameron, uno de sus referentes visuales. La fortaleza de su corpus es la apuesta por la vida, por hacer palpable la humanidad expuesta, vulnerabilidad compasiva como conciencia plasmada fotográficamente, pensamientos que traslucen pulsión de vida.

Tu mirada me distorsiona sin saberlo, 2009

Tu mirada me distorsiona sin saberlo, 2009

Otro aspecto del proyecto creativo es su cita al proceso tecnológico a través de figuras que tienen que ver con la óptica, dentro de un campo semántico de informaciones geométricas y matemáticas. Pesquisa que, imbuida en la búsqueda de las trazas de abstracción, organiza un mundo íntimo, ordenando el caos creativo. Para el creador, un negativo sin exponer es un mundo simbólico abstraído sin imágenes para darle forma, superficie de plata donde está presente el imaginario, las palpitaciones de un fluir de vida. Por esto, la experiencia tecnológica de la fotografía con sus aspectos ópticos, físicos y químicos e incluso matemáticos, es una herramienta que el ser humano requiere desarrollar para autoexplorarse, pues se presenta como oportunidad de introspección, instrumento para representar los murmullos internos.

Luis González Palma en su natal Guatemala, egresa de una Facultad de Arquitectura precaria, situada además en un ambiente convulsionado, en un tiempo histórico apremiante donde, en medio de un conflicto político se desencadenó la lucha armada. Vivía cerca de la Facultad y escuchaba el acoso de los helicópteros, mientras estallaban coches bombas. Personalmente vio como quemaban personas en la calles o incluso las colgaban de los árboles. Así, en medio del delirio de la espiral de violencia conoce una exposición del Joel-Peter Witkin, que le enseñó que se pueden hacer puestas en escenas, salir del borde que imponen los límites fotográficos.
Se inicia haciendo fotografías de ballet, luego retratos y proyectos conceptuales en torno al tema de “La Anunciación”, trabajo en conjunto con la creadora visual Graciela de Oliveira, y “Jerarquías de Intimidad”.

La mirada crítica, 1998

La mirada crítica, 1998

El corpus fotográfico de González Palma ha pasado diversas etapas que tiene como factor común la mirada posada en superficies que la pongan en tensión. El papel fotográfico no le basta y explora variados soportes buscando que la imagen tuviera un relieve. Hoy sus fotografías transitan hacia la escultura y la instalación. Sus trabajos son volutas, fotografía saliendo de sí, rupturado universos, desbordando sus moldes tradicionales.
El acto fotográfico es para él una acción donde la ausencia genera presencia. Lo más substancial de la imagen no está en la imagen. A nivel simbólico, las ausencias se hacen presente desde su falta, la imagen es primordial por lo que oculta.

Hablar con él, es transitar por la honestidad de reconocer los propios miedos. Lejos del jolgorio de lo exitoso, es un trabajo replicante que busca un sentido reflexivo con vehemencia, como si la salvación bastara para afirmar en la mirada una débil certeza de que todo no ha sido en vano. Esto encarna el mensaje último de lo fotográfico en su obra: una sutil línea roja tensada entre la imagen y nosotros.

Link artista: http://www.gonzalezpalma.com/