Alfredo Jaar y el Control de la Imagen

Parece ser que a partir de los acontecimientos internacionales de este último año, tales como aquellas imágenes de cuerpos mutilados en Ucrania, periodistas decapitados o la ausencia de imágenes relacionadas a la muerte de militares en las zonas de guerra, se ha evidenciado la conocida crisis de representación de la imagen fotográfica, dejándonos a su paso una tarea urgente de reflexionar sobre su rol político en las estrategias de producción y diseminación.

Alfredo Jaar, El lamento de las Imágenes

Alfredo Jaar, El lamento de las Imágenes

Recientemente Fred Ritchin publicó una columna titulada ‘Por qué  las imágenes violentas importan’ (Why Violent News Images Matter), en donde expone la necesidad de la imagen de guerra en los medios. Su argumento se sustenta en aquel discurso que pretende otorgarle a la imagen fotográfica un rol social de denuncia, en la  cual, la imagen como espejo de lo real, permite a las distintas audiencias empatizar con aquellas realidades que se suponen ajenas para el cotidiano de países del primer mundo. Si bien el artículo no desconoce lo ya expuesto por John Tagg (1993) sobre el poder político de la imagen, no pone en cuestión la efectividad (empatía) que estas imágenes de violencia suscitan en las audiencias.

Alfredo Jaar, El lamento de las Imágenes

Alfredo Jaar, El lamento de las Imágenes

Ya Judith Butler, en su texto Vida Precaria (2006), nos alerta sobre los problemas que provoca la imagen ‘denuncia’ en el contexto de la guerra con Iraq. Butler se pregunta si la construcción de ese rostro, representado en una imagen, humaniza a ese otro sufriente o simplemente lo deconstruye,  ayudando así a exotizar la imagen de esos otros y acrecentar los prejuicios existentes que se construyen desde el centro  y sustentan las intervenciones políticas de algunos países por sobre otros.

La pregunta entonces que se levanta es como construir una imagen de denuncia que permita comprender las complejidades y disposiciones político sociales para aquellos que necesitan tener voz y ser representados. Es aquí donde la obra de Alfredo Jaar nos ofrece una salida. Jaar construye un cuerpo de trabajo que justo intenta reflexionar sobre el rol político de la imagen fotográfica, generando a partir de distintos procedimientos, espacios de reflexión que nos ayudan a comprender las dinámicas de control que tienen los medios sobre la visibilidad de la fotografía. De alguna manera, Jaar, siguiendo el pensamiento  de Susan Sontag (2003), cuestiona la presencia de la imagen violenta, preguntándose sobre la pérdida de la capacidad para ver y conmover de las audiencias.

Alfredo Jaar, El lamento de las Imágenes

Alfredo Jaar, El lamento de las Imágenes

La obra, ‘El Lamento de las Imágenes’ (2002), consiste en una intervención articulada a partir de dos espacios. En el primero, pintado de negro, se reproduce en la pared tres textos; el primero trata sobre  la liberación de Nelson Mandela en 1990, el segundo sobre los planes de digitalización y entierro de millones de imágenes por Bill Gates y el tercero es sobre la compra de los derechos sobre imágenes satelitales del departamento de defensa de Estados Unidos antes de la invasión del 2011. En el segundo espacio, separado por un pasillo del primero, se encontraba una caja de luz vacía. La obra se configura como una instalación/narración a tres tiempos. Si bien el proyecto no podría ser enmarcado dentro de un sistema de documentación tradicional, logra generar una reflexión sobre el uso y abuso de la imagen medial y nos obliga a detenernos a pensar como la ausencia de la imagen puede ser más efectiva o discursiva que la hiper-presencia de la misma.

Cabe entonces preguntarse, desde la perspectiva de productor de imágenes, qué tipos de procedimientos deben llevarse a cabo, para crear imágenes que construyan una visualidad que no exotice al objeto/sujeto fotografiado, sino que permita reflexionar sobre las contradicciones que existen en la representación de un otro.

 (*) Fotografías pertenecientes a la exposición, El lamento de las Imágenes, realizada en 3 instituciones de Berlín (Alemania) NGBK, Berlinische Galerie, Alte Nationalgalerie, 2012. Y en los Rencontres d’Arles  y Marseilles-Provence (Francia) 2013.