Resistencias del paisaje: sobre la serie fotográfica Alemania de Claudio Troncoso

En las fotografías de Claudio Troncoso (Chile 1979) que conforman la serie Alemania (2014) la naturaleza parece acaparar el paisaje. Una profusión de árboles y plantas se tornan protagonistas de las imágenes. En ellas emergen tímidamente fragmentos de casas, techos, muros, ventanas, cables, calles, ruinas de construcciones, luminarias y letreros, todos ofrecidos como pequeñas pistas, indicios de una posible urbanidad. Esta misma serie ha sido parte de una reciente publicación titulada Alamanes (2014) de ediciones Pupa Press, un ensayo visual que pone el acento en “la tensión entre lo natural y lo construido”. Además de fotógrafo, Troncoso es arquitecto, lo que sin duda se ve reflejado en sus motivaciones, en su interés por evidenciar la voluntad del individuo de modificar su entorno, la problematización visual del espacio habitado y deshabitado o el interés en captar la huella del ser humano en el paisaje.

Claudio Troncoso, serie Alemania, 2014.

Claudio Troncoso, serie Alemania, 2014.

La serie aludida, nace a partir del recorrido de la Avenida Alemania de Valparaíso, una importante arteria de la ciudad que se extiende desde la plazuela San Luis, en el Cerro Alegre, hasta Avenida Francia, en el Cerro La Cruz. El artista realizó este tránsito en varias ocasiones para conseguir la luz adecuada para su proyecto fotográfico, aquella que rebota entre las hojas dando en ocasiones un brillo dorado y propiciando en otras un juego de sombras. Esta serie se caracteriza por la presencia de una naturaleza curiosamente exuberante (palmeras, nísperos, pinos, espuelas de galán, ágabes, parras, aromos), que bien podría corresponder o ser más cercana al imaginario que tenemos de zonas selváticas o tropicales, que de Valparaíso propiamente. Esta visión se desmarca del imaginario visual de la ciudad, pensando en el repertorio de representaciones que se han creado alrededor del puerto a modo de “paisaje poético”, por decirlo de alguna forma. A mi parecer, dicha situación se ha dado, porque el artista no ha pretendido singularizar la ciudad. Aquí no vemos el mar, ni perspectivas que denoten lo intrincado de la arquitectura fruto de la geografía de los cerros, ni personas o personajes típicos, ni visiones amplias del paisaje, sino, lo que se ha planteado más arriba, poner en escena una determinada relación entre el mundo vegetal y lo urbano, relación que se despliega con distintos matices en cada una de las imágenes de la serie.

Claudio Troncoso, serie Alemania, 2014.

Claudio Troncoso, serie Alemania, 2014.

Un aspecto que quisiera destacar dentro de estas relaciones es, a saber, aquella que indica el constante avance de lo vegetal sobre la planificación humana, en donde dicho avance de la naturaleza se presentaría como una potencia inmune a los continuos esfuerzos de lo humano por modificar el entorno y hacerlo su propio dominio. La misma composición de las fotografías lo sugiere, parece comunicarnos que tarde o temprano este afán y sus objetos pasarán a formar parte del acervo de la naturaleza. A veces sucede que entre las grietas del asfalto emerge un brote y éste es como un signo, un anticipo del futuro en el que nuestras queridas o no tan queridas construcciones se cubriran de verde. Pero en las obras de Troncoso asistimos a espacios intermedios entre la ruina y lo habitable, espacios liminares de las quebradas de Valparaíso. El avance del mundo vegetal ha sido un tema que hemos conversado con el artista, respecto no sólo a estas fotografías, sino también sobre otras series que ha venido desarrollando en el último tiempo. Y en este lugar me gustaría enlazar sus imágenes con fotografías de ruinas o mejor dicho de hallazgos arqueológicos, en particular pienso en en el caso de pirámides mayas en las que la selva fue borrando poco a poco la intervención humana, engulléndola finalmente. Imágenes que nada tienen que ver con las ruinas que visitamos como turistas, tan pulcras, sino a esos documentos en lo que se aprecia indiscutiblemente el gesto devorador de lo vegetal. Esta misma situación se insinúa, por ejemplo, en una de las fotografías donde vemos al centro un enorme macizo de Aloe Vera que se alza entre el muro de una casa y una escalera. En otra, apenas si podemos atisbar el techo de una casa fundido entre el follaje y los cables. Las imágenes de las ruinas que he señalado corresponden a espacios deshabitados, abandonados, mientras que en las fotografías de la serie Alemania en Valparaíso conviven espacios en ruinas con zonas habitadas. Se trata de una tensión permanente entre el proceso de humanización del paisaje y las resistencias de éste a dicho proceso.

Claudio Troncoso, serie Alemania, 2014.

Claudio Troncoso, serie Alemania, 2014.

En la novela Ayer de Juan Emar, los protagonistas en su andar por la ciudad de San Agustín de Tango visitan al pintor Rubén de Loa. Este peculiar pintor trabajaba en un taller de atmósfera verdosa, generada por la acción de la luz sobre una enrredadera que cubría parte del único ventanal del lugar. La influencia de la enredadera en la luz que entraba al taller provocó que sus pinturas fueran verdes y no sólo eso sino de todos los tipos de verdes imaginables. Si bien esta no es la pretensión de Claudio Troncoso, la presencia insistente del verde en la serie de avenida Alemania me evocó vivamente esta escena, e incluso me llevó a imaginar una posible tela del pintor Ruben de Loa, dado que en la mayoría de las fotografías no vemos otra referencia mas allá del follaje, éste aparece en primer lugar y como fondo. Mas allá de las peculiaridades de uno y otro al caso, en ambos asistimos a la potencia de la naturaleza, a un avance de lo vivo vegetal por sobre los objetos y las personas, como una presencia inquietante y devoradora. Pero, por otro lado, da cuenta de esa tendencia de lo humano a modificar su el entorno natural para adaptaro a sus propias necesidades.

Quien haya paseado por esta larga avenida habrá advertido algo que se me había escapado hasta hace poco, y es que gracias al viento tremendo que se genera en algunas tardes en medio de los cerros, con oído atento se puede percibir como esa enorme masa vegetal contribuye con su movimiento a un paisaje sonoro que es propio de esta ciudad.

*Para conocer mas de la obra de Claudio Troncoso ver http://claudiotroncosorojas.com