Sobreexposiciones y subexposiciones; una poética de la imposibilidad

“En buena parte de la poesía moderna el silencio representa las aspiraciones del ideal. Hablar es decir menos”
George Steiner, Lenguaje y Silencio

A raíz del interés constante de buscar puntos en común o lineamientos conceptuales, me he percatado que un gran abanico de poetas emplea la hoja en blanco como un recurso discursivo frente a sus lectores, donde se atreven a asegurar que ese espacio tautológico o recuadro vacío, será el mejor poema nunca antes visto. Esta determinación material en torno al mensaje, atañe directamente a las dos figuras esenciales de la comunicación; por un lado, tenemos al emisor, quién está caracterizado por la imposibilidad de representación; y por otro, al receptor, quién puede asegurar que dicha blanquitud le permite llenar –virtualmente– aquel espacio, transformándose en receptor y autor a la vez.

En este breve artículo, pretendo realizar un recorrido aleatorio sobre algunos hitos donde la página en blanco, negra y sus variadas formas de visualización, han sido una tónica para las representaciones o, las imposibilidades de estas. Junto a ello, se considerará que aquella ausencia o blanquitud, se transforma en una imagen que permite una mayor inserción de sus receptores, clamando por el llenado de cada uno de ellos.

Según el mito de Fedro, la escritura fue dada a los hombres para acudir en rescate de la debilidad del discurso (Ricœur, 2010: 171), bajo esta premisa, ¿La imagen a quién rescataría? En este caso específico, trataremos sobre la imagen abnegada, donde su mensaje o discurso también es rescatado a través de ella. En este caso particular, la imagen está compuesta por su pureza máxima de polarización; un blanco profundo o un negro absoluto; en un lenguaje fotográfico hablaríamos de imágenes sobreexpuestas o subexpuestas, donde la luz y el tiempo jugarían una parte fundamental para sus respectivos resultados.

Página Nº88, “La Nueva Novela”, Juan Luis Martínez (1985)

El primer trabajo al cual recurriremos, es a la mítica y famosa, La Nueva Novela (1985) 1 de Juan Luis Martínez (1942-1993). Ésta es recordada principalmente por su carácter objetual, siendo considerada uno de los primeros libros objeto en Chile. Su elaboración está compuesta por un sinnúmero de citas, referencias, juegos y ejercicios, los que se presentan aunados como “Lo nuevo”, es decir, en ella se luce un carácter fundacional y de ruptura frente a la producción literaria en Chile.

En su sexto capítulo (VI: La Literatura), entre las páginas Nº87 y Nº 89, Martínez utiliza un papel vegetal de alto gramaje, el que se titula LA PÁGINA EN BLANCO*, su respectiva nota al pie, nos agrega “El cisne de Ana Pavlova sigue siendo la mejor página en blanco”. Si utilizáramos la interpretación antes mencionada en torno al porqué de aquel vacio, podríamos asegurar que el autor está respondiendo también a aquel mítico recurso literario; y a su vez, a esta página en blanco le suma o incorpora un sujeto referencial (Ana Pavloba) pero, que aun así, éste no aparece; es decir, continúa empleando la posibilidad emancipatoria de que el espectador pudiese llenar como quisiese dicha hoja. La principal pista que nos hace pensar el objetivo de Martínez, es la interpelación constante hacia sus lectores; a través del juego, interrogantes, relaciones, ejercicios, entre otros elementos claves, con que el autor dialoga una y otra vez con su lector.

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Intervención en Revista Bravo, Alfredo Jaar (1979) / Cortesía del autor

El artista Alfredo Jaar (Santiago, 1956) en el año 1979 realiza una serie de intervenciones en la revista Bravo 2. Bajo la dirección de Mario Fonseca, la revista Bravo se transforma en una plataforma de circulación de propuestas artísticas de forma subterfugia; entre artículos culturales y un variopinto de fotografías soft-porno de la época. En el número señalado, Jaar ilustra un artículo sobre la planificación del futuro, en la cual, el artista, sólo hace alusión al texto mediante la imposibilidad de ilustración a través de una página totalmente negra. Dicha negación e imposibilidad planteada por Jaar, se relaciona directamente con el contexto político y social que se desarrollaba en los primeros años de la dictadura. Instancia en que cualquier sujeto se veía totalmente inhabilitado a ejercer la libertad de pensar el futuro.

Aquella consistente página negra, demuestra el comportamiento de intensos años tras el golpe militar; donde el color negro no sólo representa imposibilidades, sino que además, el luto transversal que se desarrollaba como tónica social.

Intervención en Revista HOY. CADA, Octubre, 1979. Fuente: Museo Reina Sofía

Un mes después de aquella publicación, el Colectivo de arte C.A.D.A. (Colectivo de Acciones de Arte) (Raúl Zurita; Fernando Balcells; Diamela Eltit; Lotty Rosenfeld; Juan Castillo), realiza su primera acción artística, Para no morir de hambre en el arte (1979), ésta fue desarrollada en variadas etapas, de las cuales se obtuvieron distintos materiales y experiencias; específicamente en su segunda intervención, utilizan la siguiente hoja de la revista Hoy.

En este caso, la utilización del blanco, y específicamente el de la leche, se relacionaba directamente con la carencia económica de los sectores medios y bajos de la sociedad, los cuales serían directamente beneficiados por el gobierno popular de Salvador Allende, quien aseguró que en su gobierno cada niño tendría acceso diariamente a este alimento. La hoja en blanco o el medio litro de leche, simboliza aquella promesa de Allende, transformándose en la metáfora viva de la carencia bajo dictadura. Esta blanquitud se vuelve una tónica para todo el desarrollo de la primera acción de C.A.D.A, demostrando la ausencia gráfica en la página de Hoy; y la ausencia transversal, en la sociedad chilena.

Años más tarde –específicamente en Septiembre de 1984– nuevamente una revista se vuelve el centro de atención por sus intervenciones. En este caso, el nº22 de la revista Cauce, emplea el recuadro blanco como evidencia de la censura ejecutada por el Gobierno del dictador Augusto Pinochet, quien al encontrarse en el mes más conflictivo del año, censura algunos medios escritos, informando que: tanto este medio, como las revistas APSI y Análisis, serían sacadas de circulación por encontrarse en clara oposición al régimen militar.

1984.+Cauce+Nº+22_Página_01

Portada Revista CAUCE, Año 1, nº22. (1984)

En respuesta a esto, Cauce elimina todas las fotografías de su periódico, generando aquella carencia como un signo del estado represivo que impedía la libertad de prensa. La solución gráfica que es empleada en este medio, irónicamente se mofa de aquella ausencia, complementándola con cada pie de foto que pone en evidencia la censura señalada. En este caso, directamente apela a su receptor, generando frases como “Portada de las nuevas leyes contra la prensa”, titulando la fotografía, como “transparencia legislativa”; dicha transparencia o veladura forzosa, se presenta como aquella blancura impuesta, censurada por la dictadura, y como imposibilidad de informar visualmente desde la posición de Cauce.

 

 

Intentando ampliar y diversificar dicho vaciamiento o blanquitud, podemos encontrar similares estrategias en las actuales obras del ya mencionado Alfredo Jaar, quien en el 2002, realiza las primeras versiones de la obra Lament of the image. En este caso, el artista confecciona un espacio inmerso en penumbras, donde las únicas huellas de luz provienen de tres textos insertos en uno de los muros de la sala. Estos tres textos, nuevamente son referidos a la ausencia e imposibilidad de representación; por un lado, tenemos un texto centrado en la descripción en que Nelson Mandela es liberado tras 28 años de prisión. Cuando sale, ninguna cámara fotográfica logra retratar las lagrimas en su rostro, ya que la enceguecedora luz le privó la posibilidad de llorar; por otro lado, el segundo texto se refiere al entierro del archivo fotográfico de Bill Gates, el que comprende 100 millones de imágenes, las cuales estando bajo su dominio, se encontrarían imposibilitadas a reproducir y, ahora, de observar; el último texto, también se centra en la adquisición de imágenes, en este caso, del gobierno Estadounidense dirigido por George W. Busch, quien adquiere los derechos exclusivos sobre todas las imágenes satelitales que existían de Afganistán y sus países vecinos. Estos tres casos, se encuentran atravesados por la inexistencia grafica-representativa de cada suceso. Para lograr ilustrar dichas narraciones, sólo existe la posibilidad de confeccionar aquellos trazos de forma mental. Justamente, presentando aquella posibilidad, genera un nuevo espacio completamente negro, iluminado angustiosamente por un perfecto rectángulo lumínico blanco en el muro frontal de la sala. “La momentánea ceguera que [se] experimenta frente a la luz se vuelve, entonces, una metáfora encarnada de la ausencia, la insuficiencia y la negación, de la fragilidad y la pérdida de valía de las imágenes, de la paulatina merma de su sentido, de la incapacidad de presentar a través de ellas la realidad a la que apelan y de nuestra propia incapacidad de ver” (Accatino, 2006:210).

Lament of the image, Alfredo Jaar (2002)

Lament of the image, Alfredo Jaar (2002)

Como se ha podido observar, el recurso gráfico expuesto posee variadas connotaciones, que bordean siempre algún tipo de falta; en algunos casos la imposibilidad de representación, en otros, la simple carencia o denuncia de algún hecho. Lo interesante de dicho punto es que este posible grado cero de la imagen, o la ausencia de esta, aún sugiere variadas connotaciones y aseveraciones, siendo incluso más tajante y decisiva que otras amparadas en el espectáculo y la parafernalia efectista.

Cada uno de los casos mencionados se caracterizan por un manejo idóneo sobre el lenguaje, en este caso, la grafía aquí expuesta aún continua siendo anclada o surgida desde el indicativo del texto, que genera y articula la posible lectura; es decir, sino encontráramos aquel indicativo, sólo nos encontraríamos con un espacio en blanco, que nos demandaría por su llenado. Esto sucede principalmente por la sociedad iconomaníaca en que nos encontramos, donde la más mínima representación de la nada, es construida artificiosamente. Por ello, cada pieza aquí elegida, trabaja con aquel vaciamiento total, donde el negro, blanco, luz o la ausencia de ella, construyen y articulan la defensa contra el discurso.

Empleando nuevamente la cita de Fedro; la imagen y el texto indicativo son un solo elemento, neutralidad y pureza centrada en la posibilidad de rescatar el discurso a través del llenado que generan sus receptores o espectadores. Cada una de estas piezas apuesta por la ideología de la ausencia y de la blancura silenciosa. Es un “decir la nada” que es decir aquello que va más allá de la forma y la trasciende, pura esencia de un vitalismo que trata de poetizar la impureza para purificarla. (Morales, 1994: 268)

BIBLIOGRAFÍA: 

Accatino, Sandra (2006) Estrategias de visibilidad en Jaar SCL 2006 (208-219) Barcelona: Actar

C.A.D.A. (Octubre, 1979). Para no morir de hambre en el arte, Revista Hoy, Año 3, n° 115, p. 46

Cause (1984) Portada, Año 1, nº22  p.1

Jaar, A. (Julio, 1979). Intervención Jaar, Revista Bravo, Año 3, Vol 2, p. 34

Martínez, Juan Luis (1985) La nueva novela, Santiago: Ediciones Archivo

Richard, N (2000) La insubordinación de los signos, Santiago: Cuarto Propio.

Ricoeur, P. (2010) Del texto a la Acción, Ensayos de Hermenéutica II, México:

Editorial Fondo de Cultura Económica.

Steiner, G (2003) Lenguaje y silencio: Barcelona, España; Gedisa

 

Publicado el 08/02/2015

nota

  1. Obra realizada entre 1968 y 1975, impresa la primera vez en 1977 y, posteriormente, una edición facsimilar en 1985. Ambos ejemplares fueron editados bajo Ediciones Archivo
  2. Revista número 3, año 2, puesta en circulación en julio de 1979