Daniel Cruz: Fotografía, pixeles y algoritmos

 

La mayor parte de las fotografías que vemos en nuestro cotidiano aparecen mediadas por nuestra pantalla, nos enfrentamos a bits que recorren una estructura tecnológica que nos permite apreciar nuevas imágenes. En este sentido, podríamos decir que la fotografía digital es código interpretado por algoritmos que nos permiten ver la información numérica que se traslada en la red. Estos procesos invisibles son las estructuras fundamentales de nuestra experiencia visual. Es en este contexto que el trabajo de Daniel Cruz adquiere relevancia, ya que a través de sus instalaciones y recomposiciones nos permite reflexionar sobre cómo la fotografía ha mutado y se nos presenta hoy en nuestro cotidiano.

Prototipo #1 [Case de proyección]

Prototipo #1 [Case de proyección]

Cabe, entonces, preguntarnos cómo este proceso computacional ha modificado nuestra relación con la fotografía. ¿Es acaso la celebrada frase de Barthes (1989), en la que define lo fotográfico como un ‘mensaje sin código’, pertinente para pensar la fotografía en el contexto digital? ¿De qué manera la materialidad tecnológica de la fotografía provoca nuevas relaciones de poder que interfieren o modifican nuestra relación con el medio fotográfico?

Si seguimos las aproximaciones realizadas por Flusser en donde establece la importancia del aparato tecnológico, no solo en cuanto a cómo éste determina la forma y materialidad (medio) de la imagen resultante, sino también como el medio contiene en sí mismo las agencias (voluntades socio-políticas) de quienes confeccionaron la cámara fotográfica, estas agencias, si bien muchas veces invisibles, se sobre inscriben a aquellas del fotógrafo, es que es relevante preguntarse de qué manera la fotografía digital ha sido programada para remediar la fotografía análoga. La máquina fotográfica está programada para ver, con esto me refiero a que la información de la toma, código binario, es interpretado por un algoritmo que define parámetros en los que traduce los inputs de luz en colores que luego se articulan como una imagen fotográfica (bien podrían convertirse en texto o sonido). La máquina entonces reproduce cotidianamente un programa elaborado para interpretar un código, provocando un resultado esperado (la fotografía). De esta manera, el programa no es un elemento desprovisto de significado social, sino que es el resultado de una necesidad cultural, la de transmitir eficientemente la producción de fotografías.

Prototipo #1 [Case de proyección]

Prototipo #1 [Case de proyección]

Prototipo #1 [Case de proyección]

Prototipo #1 [Case de proyección]

Volviendo a la cita de Barthes, si bien en ella el filósofo francés se refiere a que la imagen no posee códigos sociales en sí misma (sino que los posee quien la observa), desconoce en la frase cómo el aparato tecnológico de la cámara contiene las agencias de un aparato socio-cultural que permite que la fotografía exista. La fotografía digital, quizás, evidencia más claramente estas agencias, ya que su pura existencia responde a una necesidad económico-cultural de comunicaciones y flujos. La fotografía hoy se forma al mismo tiempo que se deforma a partir de las agencias de los algoritmos que la construyen.

Es, entonces, con respecto a este problema que la obra de Daniel Cruz adquiere una nueva relevancia, ya no sólo se establece como un cuestionamiento a los problemas de lo fotográfico en cuanto al espacio-temporal, sino que visibiliza y reflexiona sobre cómo se construye la imagen fotográfica hoy. La obra `Telemática Paisaje’ presentada en la galería Bech, es quizás uno de los ejemplos más claro de lo expuesto anteriormente. En este proyecto el artista reprograma la manera en que la imagen fotográfica es visualizada a través de distintas estrategias. Por una parte pretende generar preguntas acerca de los problemas relativos al realismo fotográfico, al mismo tiempo que los temas relacionados al consumo de imagen y la inmediatez que suscitan las tecnologías digitales. En la instalación PROTOTIPO #1 [CASE DE PROYECCIÓN], el artista propone generar un cuestionamiento en la construcción de la imagen, a través de un sistema de registro y almacenamiento automatizado in situ en galería BECH, que permite visualizar las variaciones del paso del tiempo. De este modo, al generar una escritura del lugar a través de sistema de captura de pixeles de barrido horizontal descendente, construye una imagen que condensa el tiempo de un día desde el interior de la galería. Al mismo tiempo, al modificar el proceso de captura y escritura de los pixeles en la pantalla, permite visibilizar el proceso en que la imagen aparece, haciendo clara la agencia (voluntad) del artista por modificar los procesos y hacer la imagen visible, una imagen que denota y denuncia aquellas otras miles de imágenes en donde las agencias de lo digital (procesos, códigos y algoritmos) son invisibles.

Prototipo #1 [Case de proyección]

Prototipo #1 [Case de proyección]

De esta manera, la obra de Daniel nos permite interrogar la materialidad del aparato tecnológico en cuanto a su condición computacional (códigos interpretados por algoritmos) y cómo estos elementos visibilizan las agencias (voluntades político-sociales de grandes compañías), así como los sistemas de poder (quien define, traslada y permite la existencia de una imagen en red) que existen hoy en la diseminación de imágenes fotográficas en la red. La fotografía no solo media nuestra percepción de lo real, sino que reconstruye una forma de ver programada por un algoritmo que establece una prioridad visual.

Fotografías cortesía Daniel Cruz

Bibliografía :

Lister, M. (2013). The photographic image in digital culture.
Barthes, R. (1989). La cámara lúcida: Nota sobre la fotografía. Barcelona: Paidós.
Flusser, V. (1990). Hacia una filosofía de la fotografía / V. Flusser; tr. por: Eduardo Molina. México : Trillas.