MaPa: MARCAS EN EL PAISAJE. Sobre el trabajo fotográfico de Nicolás Sáez

A modo de introducción1:
El filósofo y teórico Néstor García Canclini 2 (2013), plantea que no existe una sola identidad latinoamericana, sino justamente un espacio sociocultural latinoamericano; considerando que cuando hablamos de territorio o espacio sociocultural, tenemos que tener una mirada amplia, que no solo se circunscriba a geografías y fronteras, sino que involucre la habitabilidad y la circulación simbólica; en donde un ejemplo significativo a considerar serían las migraciones, tema relevante para comprender y analizar nuestras sociedades, sin duda también las dominaciones, en el amplio sentido de la palabra.

Para adentrarnos en el tema, desde donde observamos nuestra configuración territorial, utilizaré la tesis de Dussel 3 autor que objeta el esquema del origen euro-centrista grecorromano con el cual nos han enseñado en los libros de historia y geografía, planteando que nuestras influencias directas provendrían de Oriente. Es decir, el concepto euro-centrista sería “un invento ideológico de fines de siglo XVIII de los románticos alemanes”(s/f:41), pues en los siglos anteriores eran otros los que figuraban dentro del esquema de centralidad (universalidad), abarcando territorios y generando interconexión a través de los viajes, la cultura, la ciencia y la construcción de mundo. Recién a mediados del siglo XV comenzaría un acercamiento en esos términos, entre occidente y oriente, desplazando lentamente las periferias de los centros. Esa naciente modernidad europea se caracterizó por el reconocimiento de la autoconciencia, a través de la razón y la subjetividad; cuyos acontecimientos más relevantes para significarla dicen relación con la Revolución Francesa, la Ilustración, la Reforma y el Parlamento Inglés (ibid:45); es decir, fenómenos ocurridos dentro
de la misma Europa. Esto nos habla sobre las pocas referencias existentes de lo acontecido a nivel de la “cultura mundial” y sus influencias e intercambios.

Nicolás Sáez, Vacante, Shangri-la, 2014

Nicolás Sáez, Vacante, Shangri-la, 2014

El mismo autor se refiere a que la posibilidad de hablar de mundo (o historia mundial), aconteció durante la expansión de Portugal y España, primordialmente en América a finales del siglo XV; situación que incluiría a los sistemas de interconexión político-culturales. Momento en que se reconoce que la otredad existe y, por ello, la posibilidad de ser moderno. Es aquel flujo de capitales monetarios y culturales que son impuestos en América, los que generan la hibridación cultural propia de la colonización, hecho que posibilita la conquista de lo insospechado: la razón, la subjetividad y los sistemas de control. Dussel, afirma que la modernidad comienza con el descubrimiento de América en 1492, lo que faculta a que Europa se convierta en el centro, en tanto recoge para sí las “cosechas” de la conquista, posibilitando de esta manera la segunda etapa de la modernidad, a decir la del siglo XVIII, cuando la Industria y la Ilustración son capaces de colocar a Europa en el centro de la producción de paradigmas y de intercambio de capitales, al menos en lo que hoy entendemos por centro y modernidad.

No hay que olvidar que aquella modernidad trae consigo aparejada la violencia suscitada en el proceso de dominación, pues el otro es alguien que debe ser conquistado y educado, acto irracional que paradójicamente se constituye como cimiento de la racionalidad moderna. Es aquí donde el concepto propuesto por el autor sobre la transmodernidad, como un lugar propio desde donde leemos nuestra historia, podría permitir una salida, siempre que la alteridad sea reconocida y, además, seamos capaces de coexistir con ella. Esto significa el reconocimiento de la barbarie, por un lado, y de la victimización de los reprimidos por otro. En síntesis, se trata de una comprensión radical de los contextos en la que el otro se reconoce sin ser jerarquizado, permitiendo un encuentro y un diálogo.
Atendiendo a esta consideración, la estructura de la mirada a través del dispositivo fotográfico, que llega y se impone desde Europa a mediados del siglo XIX en nuestro continente, trae consigo un sistema de representación que no necesariamente considera aquella diversidad de procedencias y lecturas. Es más, los primeros dispositivos fotográficos que llegaron junto con los fotógrafos, impusieron un sistema de observación del territorio y su población, del paisaje. Vistas panorámicas, retratos estandarizados, encuadres sujetos a la representación del otro como un igual (haciéndolo parecerse a la representación europea) o un exótico, ya sea por las ansias de dominar o apropiarse de lo que veían o por la infatigable necesidad de situarse en el tiempo su espíritu moderno; que daba cuenta de las condiciones técnicas de la propia fotografía y sus conceptos de “instantaneidad”. Aquel concepto, que según Baudelaire, tiene la capacidad de referencialidad en el presente, que ya no se está situado en la observación del pasado como imagen de belleza, sino justamente en la posibilidad de observación del paseante, de aquel que reconoce la multitud, de aquel que se convierte en hombre de “mundo”; es decir, capaz de embriagarse racionalmente de lo que sucede ahí afuera. En sus propias palabras, “la modernidad es lo transitorio, lo fugitivo, lo contingente, (…). “ (2005:361) 4. En síntesis, la reflexión se centra en la tensión entre vivir en lo aparente o vivir en la vida, y la subjetividad que esto conlleva.

Vista exposición en el MNBA, Sala Vespucio, 2015

Vista exposición en el MNBA, Sala Vespucio, 2015

Se nos plantea entonces el problema de la imagen, como imagen/idea e imagen /representación, lo cual nos hace pensar en la existencia tanto de imágenes para la sensación, imágenes para la razón e imágenes para la organización social, desde los inicios de nuestras “independencias”. Visto de esta forma nos preguntamos, ¿qué imágenes son más fecundas para representarnos; qué estrategias de reflexión crítica son las que nos permitirían analizar críticamente nuestra visualidad como territorio habitado; qué imágenes nos han estigmatizado o qué imágenes nos pueden permitir el diálogo entre alteridades?

No obstante, en la actualidad, lo primordial sería entender que uno transita dentro de la cultura, del espacio cultural y simbólico, ya sea por adscripción, reproducción, resistencia u omisión. Es decir, debemos tener presente, tanto histórica como políticamente, si nos movilizamos culturalmente por anexión forzada, por simple ignorancia o por la necesidad de revisitarnos. Sobre todo en una sociedad que constantemente intenta situar, al menos a través de la visualidad, la experiencia lugarizada de los cada vez más abundantes no lugares (Augé, M., 2004:100) 5 Esto se da de manera insistente y cotidiana, a través de mensajes transmitidos visualmente en innumerables soportes (llámense estos vallas publicitarias, carteles, pantallas luminosas, afiches, marketing, publicidad, postales, table-books, Web, etc.) y espacios (vía pública, internet, televisión, etc.) que forman el paisaje contemporáneo. Estos mecanismos parecen ser los que construyen los espacios simbólicos actuales, aquellos que nos vuelven a insistir en la dominación económica. En la actualidad las cosas se confunden, se entrelazan y se transitan; sobre todo si entendemos que para que existan territorios simbólicos, necesariamente deben existir vínculos con espacios culturalmente construidos. Una contradicción que no hace más que señalar la relevancia que adquieren las lecturas críticas de los usos y efectos de la visualidad. Podríamos decir, que todo confluye (entre otros múltiples factores) en la cultura de la visualidad, de la imagen que tenemos y construimos del otro y de nosotros mismos.

Vista exposición MNBA, Sala Vespucio, 2015

Vista exposición MNBA, Sala Vespucio, 2015

Pero, ¿cómo nos reapropiamos de los conceptos que han sido manejados por el poder hegemónico y de las imágenes que se han construido ahí? Nos referimos, en particular, al vaciamiento que se ha hecho de las identidades propias de los sujetos y los territorios, entendiendo que la visualidad cada vez tiene menos lugar territorial y en donde la cultura pasa a ser un recurso económico, en donde el medio es el lugar de su amplificación y circulación. Algo así como un ojo que selecciona arbitrariamente y que está consciente del efecto de lo que produce. Es decir, no podemos hablar de territorio sin dar un marco desde donde lo entendemos y una posición política frente a los hechos que lo antecedieron.

DEFINICIONES SEGÚN LA REAL ACADÉMICA ESPAÑOLA

MAPA
1. m. Representación geográfica de la Tierra o parte de ella en una superficie plana.
2. m. Representación geográfica de una parte de la superficie terrestre, en la que se da información relativa a una ciencia determinada. Mapa lingüístico, topográfico, demográfico.
3. f. coloq. p. us. Lo que sobresale en un género, habilidad o producción. La ciudad de Toro es la mapa de las frutas.
borrar a alguien del ~.
1. loc. verb. Coloq. Matar (‖ quitar la vida).

MARCA
1. f. Señal hecha en una persona, animal o cosa, para distinguirla de otra, o denotar calidad o pertenencia.
2. f. Provincia, distrito fronterizo.
4. f. Medida cierta y segura del tamaño que debe tener una cosa.
5. f. Instrumento con que se marca o señala una cosa para diferenciarla de otras, o para denotar su calidad, peso o tamaño.
7. f. Dep. El mejor resultado técnico homologado en el ejercicio de un deporte. Puede ser individual, regional, nacional, mundial, olímpica, etc.
10. f. Mar. Cualquier punto fijo y bien característico de la costa, que por sí solo, o combinado en enfilación con otros, sirve de señal para saber la situación de la nave y dirigir su rumbo del modo conveniente según las circunstancias.
11. f. germ. Prostituta, mujer pública.

PAISAJE
1. m. Extensión de terreno que se ve desde un sitio.
2. m. Extensión de terreno considerada en su aspecto artístico.
3. m. Pintura o dibujo que representa cierta extensión de terreno.

Nicolás Sáez, Talcahuano, 2014

Nicolás Sáez, Talcahuano, 2014

Haciéndose cargo de lo antes dicho, es decir que nuestros mapas se han construido a partir de marcas que ha dejado la historia en nuestro paisaje, este proyecto (MaPa) pretende hacer una reflexión contemporánea sobre el espacio sociocultural en donde habitamos, a modo de una cartografía del paisaje registrado. Pero de aquel que tiene dueño (en el estricto concepto neo/liberal), de aquel que algún día, hace más de 100 años, fue descrito y zanjado por Eduardo Matte Pérez: “Los dueños de Chile somos nosotros, los dueños del capital y del suelo; lo demás es masa influenciable y vendible; ella no pesa ni como opinión ni como prestigio” 6

Instalación, sala MNBA Museo sin Muros, 2015

Instalación, sala MNBA Museo sin Muros, 2015

Esta afirmación sigue siendo contemporánea, no ha cambiado sustancialmente, pues la posta del poder no ha sido muy variada, en donde el paisaje y su territorio se han vendido, traspasado o usufructuado en cuanto a los derechos del agua, el acceso al mar, el suelo Mapuche, las semillas, el bosque nativo, los cerros, los ríos y sus cauces, etc. Es un paisaje sufriente, herido, intervenido por medio de incisiones políticas y económicas.

El interés está en reflexionar en torno a las marcas que existen en nuestro territorio, que han re-cartografiado el mapa sociocultural, insistiendo en el poder y el dominio de algunos por sobre otros. Pero también en insistir que lo que ahí ocurre no solo es una realidad, sino una puesta en escena premeditada para la domesticación del paisaje y sus habitantes, como si la transacción fuese una especulación crónica.

También es importante aclarar la metodología utilizada: el viaje. Nicolás Sáez recorrió de cordillera a mar la Región del Biobío 7 que como antes mencioné, bien podría determinar una lectura más amplia, de todo el territorio en disputa. El viaje lo entendemos como un compromiso, en donde lo que sucede -la experiencia de ver más allá de la imagen, de situar las proporciones, escalas y sus efectos/afectos inmediatos- posibilitan una escritura vivencial y una bitácora experiencial; pues el sujeto que viaja (en el amplio sentido del término) se reconoce.

Aquellas imágenes resultantes son paisajes neutros, en el sentido de que no hablan sobre la espectacularidad del espacio indomado, ni menos sobre el encuadre prefabricado de la imagen turística, menos aún sobre la vista de lo por dominar. ¡No! son paisajes comunes, son lugares repetibles hasta la saciedad. Lo que pone la tensión son las vallas publicitarias que nos interrumpen la mirada, vallas que soportan el capital, que ironizan entre propiedad privada y pública, entre lo tuyo y lo mío, entre mensajes subliminales y dominación, dando cuenta que lo natural no es tan natural. En estas imágenes hay muchas capas, desde geografías humanas, geografías políticas, geografías históricas, geografías naturales, geografías de poderes.

Aquellos lugares están en una constante incertidumbre de seguir siendo lo que son, en donde el valor está en la posesión irracional, en donde el lugar está en una constante explotación (real o proyectiva) que no tiene data de término. Estos artefactos sostienen la escenografía de la imagen del poder. Son ojos que nos miran y que, a la misma vez, atraen nuestras miradas, nos incitan a saber que no podemos sentirnos dueños del mundo, menos de la tierra, pues aquel lugar está reservado solo para algunos. Son pura especulación, pues son pura imagen. Finalmente lo que contemplamos son entretejidos históricos, económicos y arbitrarios o, como diría Glauber Rocha [ 8. La estética del Hambre, Manifiesto de Glauber Rocha (1968)] “dejando de lado la () característica de las discusiones sobre América Latina, prefiero pensar las relaciones entre nuestra cultura y la cultura civilizada en términos menos reducidos que los típicos del análisis del observador (). Así, mientras América Latina lamenta sus miserias generales, el interlocutor extranjero cultiva el gusto por esta miseria, no como síntoma trágico, sino como dato formal en su campo de interés. Ni el latino comunica su verdadera miseria al hombre civilizado, ni el hombre civilizado comprende la verdadera miseria del latino”. Todo sigue siendo (después de siglos) en cierta medida, parte del mismo sistema entre quién domina y quién es dominado, solo varían los intereses con plusvalía.

Nicolás Sáez, Tirua, 2014

Nicolás Sáez, Tirua, 2014

Lota (del mapudungun caserío)

Lugar conocido por sus yacimientos carboníferos, que estuvieron en manos de privados desde 1840. Hoy es considerada una de las comunas con tasas de cesantías más altas, lo cual lo determina como el lugar que congrega los más altos niveles de pobreza. Ahí, entre riquezas y pobreza, entre oligarquía y trabajadores, se instaló la supuesta modernidad industrial.

El problema de la minería, de la cual Chile se sostiene económicamente en gran medida, no solo es un tema político/económico (tema frágil entre lo público y lo privado), sino es una discusión que amplía sus horizontes a políticas medioambientales y de resguardo del territorio geográfico y simbólico. Es impresionante como ese caserío, aislado y pequeño, lo abandonaron hasta convertirlo en ruinas, una vez que ya no era rentable. Le devolvieron su aislamiento, su derrota, su escoria a los habitantes del lugar.

En la imagen de la valla están los logos de SQM (empresa que se adjudicó la extracción del Litio recientemente; uno de sus dueños es Julio Ponce Leroau, familiar del dictador Pinochet), Antofagasta Minerals (del Grupo Luksic) y BHP (empresa transnacional con casa matriz en Australia), aludiendo a la colusión de poderes en torno a la extracción, comercialización y enriquecimiento de algunos, nuevamente sobre otros. Esto es replicable a gran parte de la industria minera en Chile, es una constante, es una marca en el paisaje.

Aquellas lomas donde crece el verde, que en algún momento estarán cubiertas por la naturaleza para convertirse en un paisaje “natural”, casi un Treng Treng, son en realidad cerros de escoria mineral. Es impresionante como el paisaje va administrando sus transformaciones, para ocultar lo que ahí hubo en algún momento; pero lo que se quiere es justamente eso, cubrir, no dejar huella. Pasar, destruir, abandonar, para seguir el curso del sistema, mientras la naturaleza hace lo suyo para no morir.

Nicolás Sáez, Lota, 2014

Nicolás Sáez, Lota, 2014

Pemuco (del Mapudungun pe(le) muco, que significa planta en el barro o lodo)

Los logotipos utilizados para crear la valla corresponden al de Montsanto y a Semillas Baer, la primera una empresa proveedora de productos químicos para la agricultura, que a través de estudios y aplicaciones de transgénicos ha impactado negativamente el medio ambiente, generando efectos que pueden alterar genéticamente los alimentos; la segunda, una empresa familiar (relacionada a la Senadora Ena von Baer)8 que controla gran parte de las semillas transgénicas, que van desde el trigo a la quínoa, alimento ancestral, que también es usado ritualmente por los pueblos andinos.

Ese paisaje neutro que podemos ver en la fotografía, en realidad es un territorio de poder, en donde la siembra para nuestra supuesta sobrevivencia alimenticia, pasa a ser el lugar del control de lo que ingerimos. Extensiones de tierra que avecinan un cambio en nuestras conductas, paisajes que ya no son paisajes, sino realidades de nuestro devenir.

Talcahuano ( del mapudungun Tralkawenu, que significa Cielo Tronador)

En el paisaje podemos divisar al fondo la isla Quiriquina ( en mapudungun significa muchos tordos), que sirvió como prisión de guerra para los marinos del buque Dresden en 1915, siendo utilizada como campo de detención y tortura por la dictadura militar de Augusto Pinochet a cargo de la Armada de Chile, quién hasta hoy tiene ahí una escuela de Grumetes. Al lado izquierdo de la imagen se ve la industria pesquera de Talcahuano, que pasando de ser una empresa privada pequeña que se funda en 1948, el año 2011 se fusiona con otras industrias de la zona para crear Blumar, una de las mayores empresas del tipo.

El paisaje ya no nos pertenece, el paisaje carga consigo un sinnúmero de operaciones, incisiones, vejaciones y apropiaciones que más hablan de la economía del lugar, que de su historia sociocultural. Aquellos espacios se convierten en un depósito de expediciones y explotación, que difícilmente deja entrever su humanidad. ¿Qué sucede cuando un paisaje es dominado, cuando ya no es posible afectarse de su inmensidad?

Tirúa (en mapudungun trürun-we, que significa cuartel de alistamiento y entrenamiento para hacerse a la mar)

La leyenda del Trempulcahue habla sobre cuatro ancianas que se convertían en ballenas para trasladar a los muertos a la Isla Mocha, donde éstos se preparaban para la purificación. Esta isla también es conocida por haber albergado a varias expediciones corsarias y por haber sido el lugar donde merodeaba el cachalote albino, que sirvió de inspiración para la famosa obra literaria Moby Dick de Herman Melville.

Esta isla se encuentra a 34 km de Tirúa, comuna ubicada a 200 kilómetros al sur de Concepción; territorio predominantemente mapuche y en donde existe una gran cantidad de empresas forestales. Solo la forestal Mininco, perteneciente a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones del grupo Matte, es dueña del 60% de las tierras, explotando el pino y el eucalipto 9 mientras que el resto de la población trabaja en la agricultura de subsistencia 10

Un lugar que en sí, era una preparación para lo que finalmente fue la ocupación del territorio mapuche hacia finales del siglo XIX, donde gran parte de las tierras fueron usurpadas a los indígenas, entregando el dominio por título de propiedad a nuevos colonos y en donde hoy se exige su devolución.

Lugar de conflicto, según los huincas, lugar de lucha reivindicativa para los Mapuche. Tierra que por el uso indiscriminado de forestales ha degradado y erosionado los suelos, donde antes había variedad de plantas y hierbas autóctonas con usos medicinales.

Nicolás Sáez, Pemuco, 2014

Nicolás Sáez, Pemuco, 2014

VALLE DE SHANGRI-LA

Este lugar es parte del así denominado Valle de las Tracas, ubicado a 73 kilómetros de Chillán hacia la Cordillera. Shangri-La es el topónimo de un lugar ficticio 11; este nombre se aplica a cualquier paraíso terrenal en donde existiría una felicidad permanente. En este caso un lugar en la cordillera de los Andes, con bosques nevados y endémicos, amplia variedad de fauna y una gran cantidad de sedimento volcánico convertido en abono.

El cordón cordillerano que nos limita geopolíticamente con nuestros vecinos y que “majestuosamente” nos define nuestra capacidad de escala, pues se hace casi imposible no sucumbir ante tal forma imponente y sólida. Quizás el mito mapuche de cómo se creó nuestra tierra, entre la gran batalla de Trengtreng filú y Kaykay filú, generando montañas y archipiélagos, ríos y lagos, puede acercarnos a una especie de lugar sagrado, en donde la fuerza, la violencia y la lucha por el dominio del territorio, finalmente nos protegió por un tiempo.

Hoy, aquellas montañas, están siendo lentamente destruidas para la extracción de minerales, como el oro, causando futuros problemas no solo de contaminación de las aguas, sino del deshielo de los glaciares. El paraíso, el Shangri-La, permanece callado, silencioso ante la posibilidad de ser invadido por las ansias de poder. La blancura que los cubre, aún los protege.
Reserva Nacional Ñuble (del mapudungun “nglefen” que significa río de corriente angosta y obstaculizada).

Esta reserva de la biósfera es parte de la comuna de Antuco y destaca por la protección del huemul, ciervo andino que se encuentra en la actualidad en peligro de extinción, siendo uno de los dos animales que constituyen el emblema patrio. No nos olvidemos que cada día crece el porcentaje de terrenos vírgenes en manos de privados, dos de las más grandes extensiones de este tipo son el Parque Tantauco, del ex presidente Piñera y el Parque Pumalin, de Tompkins. Aquellas reservas u otras en el futuro, ¿estarán pensando en los dividendos de los Bonos de Carbono?
Es impensable que el proceso de la generación de la captura de dióxido de carbono, para producir oxigeno de la naturaleza, sea hoy, un negocio en manos de empresarios privados o de países contaminantes que comprarán territorio en otras latitudes para compensar el deterioro que causan a diario. ¿Acaso, debemos en un futuro comprar la posibilidad de respirar a crédito?

Ralco (del pehuenche significa plato del agua)

En el gobierno de Ricardo Lagos se inauguró la represa Ralco (utilizando el nombre a modo de vaciar el significado de la palabra), que supuso una pelea con las comunidades indígenas de la zona, a través de compensaciones económicas. En aquella zona, ubicada en el Alto Biobío, existían ancestralmente comunidades pehuenches y boques nativos de araucarias y lengas. Con la construcción de la represa no solo hubo una incisión en el paisaje, sino un cambio sin vuelta atrás de dichas comunidades, pues para ellas la tierra no nos pertenece, sino que nosotros pertenecemos a la naturaleza en colectividad.

Según Figueroa Fagandini 12 no se contempló en la construcción de la represa la confluencia de “tres ecosistemas (norteño seco + austral lluvioso + valle central). Esto implica que destruyendo ese punto de confluencia, muchas especies tendrán dificultad para migrar a otro sector idóneo”. Tampoco se contempló las especies en peligro de extinción y, para terminar, “las consecuencias geológicas de añadir 1.200 millones de toneladas de peso a la cuenca, lo cual puede desestabilizar las placas en la región y hacerla más vulnerable ante la eventualidad de erupciones volcánicas o terremotos”. Empresas como Colbún y Endesa, o proyectos como Hydroaysen, deben considerar el gran daño anexo a la implementación de hidroeléctricas para subsanar el problema energético, pues sino, en poco tiempo más, la naturaleza volverá a rugir.

Nicolás Sáez, Ralco, 2014

Nicolás Sáez, Ralco, 2014

Estas Marcas en el Paisaje son una acción política. Son escenificaciones del proyecto de desarrollo que han creado algunos para acaparar el poder, la tierra, las aguas, los recursos minerales, el oxígeno, la vida. Estas vallas nos quieren alertar de lo que acontece en nuestro entorno dolido y usurpado, en nombre del progreso mal entendido; dándole la espalda a la cosmovisión de quienes poblaron primero estos paisajes, para quienes todo esta interconectado en un tiempo cíclico.

Círculo

Somos aprendices
En este mundo de lo visible
e ignorantes de la energía
que nos habita y nos mueve
y prosigue
invisible
su viaje en círculo
que se abre y se cierra
en dos puntos que lo unen
Su origen y reencuentro
En el Azul

Elicura Chihuailaf, Sueños de Luna Azul (2008)

Mapa: Marcas en el Paisaje, Se compone de 7 fotografías de 1 x 2,5 metros, 7 maquetas/prototipos de vallas publicitarias y una infografía del territorio y las grandes empresas; realizados durante los recorridos efectuados por el autor dentro de la región del Bío-bío, en un viaje de cordillera a mar.

-“MaPa, Marcas en el Paisaje” es el nombre de la muestra inaugurada el sábado 11 de abril en la Sala de Arte del MNBA, Mall Plaza Vespucio y que permanecerá abierta al público hasta el 17 de mayo 2015.

-En Galería Panam  desde el 29 de abril  al 22 de mayo, 2016.
Abierto los días viernes de 15.30 a 19.30 y sábados de 12.00 am a  16.hrs
Calle Guardia Marina Ernesto Riquelme 586,  metro Santa Ana
Santiago, Chile

 

Link Nicolás Sáez:   http://www.nicolassaez.com/

nota
  1. Parte del texto de introducción: “Por una Pedagogía de la Mirada”, Andrea Jösch (2014)
  2. Canclini, Néstor (2013) Presentación Magna: ¿Dónde nos ponemos? Fotografiar Naciones y Clases en América Latina. III Foro Internacional de Fotografía Latinoamericana, Sao Paulo, Brasil. http://www.forumfoto.org.br/es/
  3. Dussel, E. (s/f) Europa, modernidad y eurocentrismo. Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa (UAM-I), México
  4. Baudelaire, Ch. (2005) El pintor en la vida moderna. Salones y otros escritos sobre arte. Visor, Madrid, España
  5. Augé, Marc (2004). Los no lugares. Espacios del anonimato: una antropología de la sobremodernidad. Gedisa, Barcelona, España
  6. Amolef, Fresia (s/f) La alteridad en el discurso mediático: Los Mapuches y la prensa chilena., pág. 18. Consultado el 1 de noviembre de 2014 en: portalcomunicacion.com/dialeg/paper/pdf/202_amolef.pdf
  7.  La VIII Región del Bío-Bío, es una de las quince regiones en las que se encuentra dividido político-administrativamente Chile. Limita al norte con la Región del Maule, al sur con la Región de la Araucanía, al este con la República Argentina y al oeste con el océano Pacífico
  8.  verdadahora.cl/las_regiones_de_chile_mas_contaminadas_por_transgenicos_y_plaguicidas.html
  9. mapuche.info/lumaco/punto990414.htm
  10. mingaonline.uach.cl/scielo.php?pid=S0718-17952000000100011&script=sci_arttext
  11. Se describe por primera vez en la novela de James Hilton, Horizontes Perdidos, de 1933
  12.  veoverde.com/2011/05/ralco-le-cambio-la-vida-a-los-pehuenches/