El Fotolibro

Introducción

El presente siglo comienza con un gran y renovado interés por los libros de fotografía y el desarrollo del particular concepto de fotolibro.

Una serie de libros, exposiciones, ferias, talleres, concursos, páginas web y blogs, abordan, desarrollan y promueven este tema y, sin duda, han animado y aportado al actual aumento de oferta y demanda de títulos, que nos sitúan ante un verdadero boom de la publicación de libros fotográficos y fotolibros. La demanda de un público/consumidor cada vez más exigente, informado y especializado, ha tenido como consecuencia que, en plena era digital, la valorización del objeto libro impreso se incremente notablemente y que algunos fotolibros “históricos” y contemporáneos alcancen precios récord.

Este panorama se nutre, además, del revolucionario avance de las tecnologías implicadas en la producción de libros y los nuevos canales de difusión, distribución y adquisición establecidos por internet. Todo esto ha favorecido la aparición de medianas y pequeñas editoriales independientes, dedicadas al tema fotográfico, dinamizando este medio y su mercado.

Además, se ha desarrollado la diferenciación conceptual entre “libros de fotografía” y “fotolibros”. Este último concepto, sólo con el hecho de establecerse, ha propiciado un interesante desarrollo de propuestas creativas.

Les Americains

Les Americains fue publicado por primera vez en 1958 por Robert Delpire en París, y posteriormente en 1959 en los Estados Unidos por Grove Press. La edición de la izquierda pertenece a la editorial alemana Steidl

Este panorama es una clara manifestación del marcado y renovado interés que a nivel mundial se ha generado en torno a los libros cuyo contenido principal está dado por las fotografías, pero tenemos que considerar que estamos en presencia de un fenómeno extremadamente complejo y que es necesario observar y reflexionar, poniendo atención a todos los actores y aspectos que configuran este particular mundo para poder entenderlo.

Este artículo pretende abordar en forma resumida algunas consideraciones que parecen relevantes respecto de este tema.

Libros sobre Libros

La investigación histórica y estilística de las obras y sus autores -contenidos, referidos y catalogados en los diversos libros que tratan sobre la publicación de libros fotográficos y fotolibros-, se ha dividido en diversas estructuras temporales, temáticas, geográficas, etc., para establecer un orden metodológico y así poder presentar la diversidad de obras existentes.

Libros sobre libros

El punto de partida lo podemos situar en el año 1999, con la publicación de “Fotografía Pública / Photography in Print 1919-1939”, que acompaña a la exposición del mismo nombre, realizada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. El responsable de esta recopilación es el investigador y curador español Horacio Fernández, quien estructura una visión del prolífico, creativo e independiente uso de la fotografía en el período de entreguerras. Le siguen los aportes de Andrew Roth, quien publica en el año 2001 “The Book of 101 Books. Seminal Photographic Books of the Twentieth Century”, que en el año 2004 tendrá como secuela una versión ampliada para el Hasselblad Center, titulado “The Open Book; A history of photographic book from 1878 to the Present” 1.

Libros sobre libros

También en el año 2004, se publica el primer volumen de la trilogía de libros de la dupla Parr/Badger (Martin Parr y Gerry Badger), presentado por la prestigiosa editorial Phaidon, “The Photobook: A History – Volume I”, que contiene una exhaustiva selección de más de doscientos ejemplares de fotolibros, que abarcan un amplio período, desde el siglo XIX hasta los años setenta del siglo XX. Esta colección va a ser complementada en el año 2006 con el segundo volumen, “The Photobook: A History – Volume II”, y termina con el recientemente publicado (2014) “The Photobook: A History – Volume III”, que en nueve capítulos temáticos, se enfoca en los fotolibros producidos desde la posguerra hasta la actualidad. Estas publicaciones se han convertido en libros de referencia, esenciales para investigadores, académicos, estudiantes, coleccionistas e instituciones.

xMás específicos en su campo de acción, investigación y compilación, son libros como “Great Stalinist Photographic Books”, publicado por Kontakt-Kultura en el año 2007, dedicado a los fotolibros en la época Stalinista, compendio realizado por M. Karasik, A. Morosov y A. Snopkov. Otro ejemplo es “Japanese Photobooks of the 1960s and 70s”, de Ivan Vartanian, Ryuichi Kaneko, publicado por la editorial Aperture en 2007, que presenta una selección de la extraordinaria producción del fotolibro japonés.

Los españoles hacen lo propio con la puesta en valor de su producción, a través de la exposición y su respectivo catálogo razonado, titulado “Fotos y libros. España 1905-1977”, una selección de fotolibros de la colección del Museo Reina Sofía, curada por Horacio Fernández.

El Fotolibro Latinoamericano”, editorial RM, 2011

Más cercano a nuestro contexto geográfico y cultural, es “El Fotolibro Latinoamericano”, publicado en 2011 por la editorial RM, del ya mencionado investigador español, Horacio Fernández. En la presentación del libro se puede leer lo siguiente: “El Fotolibro Latinoamericano integra ciento cincuenta obras de gran riqueza y complejidad, que revelan la enorme aportación que ha hecho América Latina a la historia del fotolibro, así como algunos de los secretos mejor guardados de la historia de la fotografía”.

Representantes de la Fotografía Chilena en el Fotolibro Latinoamericano

Si bien en “The Photobook; A History volume I” aparece “El Rectángulo en la mano”2 y “Valparaíso”3 obras de Sergio Larraín, éste es el único autor de nacionalidad chilena en esa recopilación; en tanto, en “El Fotolibro Latinoamericano”, la selección incluye diecisiete fotolibros chilenos.

Las procedencias de estos libros seleccionados son variadas. Así, por ejemplo, del mundo literario encontramos a Nicanor Parra, con una edición de “Versos de Salón” (Editorial Nascimiento, 1970), que incluye fotografías de Daniel Vittet y el diseño Fernán Meza. Aparecen dos libros de Pablo Neruda, “España en el Corazón” (Ediciones Ercillla, 1938), que contiene composiciones fotográficas de Pedro Olmos, y “Alturas de Machu Pichu” (Editorial Nascimiento, 1954), con fotografías de Martin Chambi. También ligado a la figura del poeta, está el libro “Neruda: Entierro y Testamento”, con fotografías de Fina Torres (1973).
Referidos específicamente a los acontecimientos de nuestro país en el período de dictadura, aparece el libro trilingüe (español, inglés, francés) de propaganda política “Chile Ayer Hoy” (Editora Nacional Gabriela Mistral, 1975) y, por otro lado, representando a la resistencia en el exilio, el libro “Chile o Muerte”, editado en México por Germán Marín, con fotografías del portugués Armindo Cardoso (Editorial Diógenes, 1974).

Paz Errázuriz “El infarto del Alma”. Zegers Editor, 1999. Texto de Diamela Eltit.

Paz Errázuriz “El infarto del Alma”. Zegers Editor, 1999. Texto de Diamela Eltit.

Del mundo de las artes visuales contemporáneas, se reseña el libro “Smythe”, de Francisco Smythe, con fotografías de Pepe Moreno (Galería Cromo, 1977); de Marcela Serrano, “Autocríticas”, con fotografías de Leo Kocking, Carlos Flores, Eduardo Tironi (Editora Granizo, 1980); “Cuerpo Correccional” de Nelly Richard, que incluye registros fotográficos de Jaime Villaseca, Francisco Zegers y Carlos Altamirano (V.I.S.U.A.L, 1980), y “Fallo Fotográfico” de Eugenio Dittborn (Libro de artista, 1981).

Por último, directamente relacionados con el mundo de la tradición fotográfica de autor, están “El Rectángulo en la Mano” (Cuadernos Brasileros, 1963) e “In the 20th Century” (1965), de Sergio Larraín.

Destaca en esta selección, Paz Errázuriz, con tres libros: “Amalia” (Editorial Lord Cochrane, 1973), “El Infarto del Alma” (Francisco Zegers Editor, 1999) y el ejemplar de su autoría de la colección de Ediciones Económicas de Fotografía Chilena. Los otros dos ejemplares de esta colección, dirigida por Felipe Riobó, también aparecen en el “Fotolibro Latinoamericano”, y corresponden a los autores Mauricio Valenzuela y Luis Weinstein.

Respecto a dicha colección, cabe señalar que los libros fueron realizados en edición limitada, impresos en fotocopias corcheteadas. En la última página de su primer volumen, fechado el 29 de abril de 1983 -que contiene el trabajo fotográfico y textos de Mauricio Valenzuela e incluye un texto de Claudio Bertoni-, el editor escribe: “Estas Ediciones Económicas de Fotografía Chilena, son obras colectivas que aparecen en forma de múltiple. Su producción será periódica, cada tres semanas y cada número presentará la obra de un fotógrafo. Acompañarán a las imágenes textos sobre cada autor y/o la fotografía en general. Nos interesa particularmente la participación del medio y de los eventuales lectores…”, y luego se anuncian las publicaciones que seguirán a ésta: Luis Weinstein, Jorge Brantmayer, Claudio Bertoni, Mario Vivado, Felipe Riobó, Paz Errázuriz, Leonora Vicuña, Jaime Goycolea y Julia Toro. Lamentablemente la colección cierra sólo con los tres libros referidos. Estas interesantes publicaciones nos hablan elocuentemente, desde su precaria materialidad, de una época difícil en todos los ámbitos para nuestro país y son un ejemplo de consecuencia editorial.

El Concepto de Fotolibro

Sin duda, estos “libros sobre libros”, como los referidos, apuntan a mostrar la originalidad y conceptualización de estas obras impresas, que podemos valorar por su materialidad, su diseño y, fundamentalmente, por su contenido.

Así, poco a poco, se va delineando el ambiguo y esquivo concepto de “fotolibro”, como lo conocemos, aceptamos y usamos hoy. Concepto que hace unos años atrás no existía (al menos en habla hispana), o más bien, se refería a un tipo particular de álbum fotográfico comercial, con características de libro. Actualmente, el concepto es ampliamente utilizado, aunque al mismo tiempo, el uso de este término es, en muchos casos, inexacto.

Para comprender el complejo concepto de fotolibro y poder definirlo, parece necesario contrastar y realizar un cruce de enunciados y reflexiones que diferentes autores especializados en el tema han planteado.

Tal vez podemos encontrar un punto de partida en la afirmación de Horacio Fernández, que señala: “el fotolibro es mucho más que un libro de fotos”. Esta aseveración, aunque parece ambigua, da cuenta precisamente de lo que ha pasado, pues a través de la valoración histórica y la demarcación del concepto de “fotolibro”, se ha tomado conciencia de la ilimitada potencialidad productiva, creativa y reflexiva, que se manifiesta no sólo en una expansión de la producción de fotolibros, sino de la fotografía en sí. Incluso se podría hablar de una posible revisión de la historia de la fotografía, incorporando este medio de producción, al generar una relectura y revalorización de los autores y sus obras.

Nicoló Degiorgis “Oasis Hotel”.

Nicoló Degiorgis “Oasis Hotel”. Diseño: Nicoló Degiorgis y Walter Hutton.

Este pensamiento es retroactivo, es decir, se revisan y valorizan libros publicados anteriormente -o los autores “bucean” en sus archivos o en los de otros- para estructurar una edición con ese material. Pero también es proyectivo, ligado a la praxis fotográfica, en el sentido de que actualmente no es extraño encontrar autores que determinan muchos aspectos de su trabajo fotográfico pensando a priori en una publicación impresa.

En la línea de pensamiento que le otorga un lugar privilegiado al fotolibro, el catalán Joan Fontcuberta escribe el artículo “El hechizo del fotolibro”, publicado en El País, el 17 de diciembre de 2011, donde expresa lo siguiente: “La fotografía cobra más sentido en un libro que en una exposición. Esta evidencia se abre paso con el auge de los fotolibros…“. Y más adelante, en el mismo artículo, sigue su reflexión argumentando lo siguiente “…Muy pocas fotografías han sido realizadas para ser expuestas en galerías y museos y en cierta medida su museización constituye un acto a contranatura…“

Parr y Badger, en la misma lógica, consideran que “el fotolibro es el espacio natural de la fotografía y sólo muy tardíamente se precipitó en las galerías, para terminar colgada en las paredes”, dando como ejemplo The pencil of nature (1844), de William Henry Fox Talbot, publicado en Londres justo después del surgimiento del daguerrotipo.

En el documental “How to Make a Book with Steidl” (Gereon Wetzel y Jörg Adolph, 2010), se le consulta al gran editor alemán Gerhard Steidl, ¿Cómo describiría un libro de calidad? ¿Cuáles son sus características? Su respuesta es sencilla y precisa: “… Debe tener un formato individual acorde con las fotografías. Muchas editoriales tienen un formato estándar. Es mucho más económico comprar el papel para cinco libros, imprimirlos y encuadernarlos siguiendo un formato estándar. Los costos de producción son mucho más bajos que con formatos individuales. Segundo: La clave es la individualidad. Un papel escogido individualmente, impreso con colores adecuados para la fotografía, el papel y la encuadernación. Todo eso hace que el libro sea único. Yo no describiría mis libros como productos industriales. Son “múltiplos”. Un “múltiplo” es una idea que desarrolla un artista, pero que una persona, de forma técnica, acaba realizando…”

Robert Frank “Come Again”. Editorial Steidl. Diseño: Robert Frank y Gerhard Steidl. Digitalizaciones: Steidl’s digital darkroom. Impresión: Steidl, Göttingen. (Las fotografías fueron realizadas en el contexto de la proyecto fotográfico “Beirut, city centre, 1991”.Editions du Cypres, París.)

Steidl es considerado uno de los editores más relevantes e influyentes en la actualidad y es responsable de la edición y publicación de una importante cantidad de libros, de una selecta lista de autores, entre los que se cuentan Ed Ruscha, Robert Frank, Joel Sterifield, Robert Adams, William Eggleston, Massimo Vitali, Edward Burtynsky, Alec Soth, y muchos más.

Complementando lo anterior, en una entrevista realizada por Jonas Cuénin para Le Journal de la Photographie en el año 2013, el editor inglés Michael Mack, quien trabajó por más de dos décadas con Steidl, y actualmente dirige su propia editorial, MACK, responde a la pregunta ¿qué es un buen libro? lo siguiente: “Es muy sencillo, un gran libro es algo donde la calidad del trabajo y la calidad de las ideas son lo suficientemente inteligentes como para ser aplicado específicamente a una forma de libro. Mi mayor problema con la mayoría de los libros de fotografía es que son simplemente catálogos de imágenes. No necesariamente tienen que existir como un libro; en la mayoría de los casos es la vanidad de los proyectos que terminan en un libro. Para mí, los mejores libros son aquellos en los que la relación entre las ideas, las imágenes y la forma se unen para convertirse en una obra en sí misma. Cuando se convierte en un elemento distintivo de la práctica del artista. Cuando el libro es la pieza”.

Cabe destacar que MACK es una de las editoriales de referencia en la actualidad. Sus libros son valorados por contener el trabajo de autores reconocidos y otros no tanto, pero que siempre poseen una cuidada materialidad, edición y secuenciación. A modo de ejemplo, algunos de estos libros y autores son: “The Present” de Paul Graham, “Redhead Peckerwood” de Christian Patterson, “Casa de Campo” de Antonio Xoubanova, y “Gasoline” de David Company.

Antonio M. Xoubanova “Casa de Campo”. Editorial MACK. Diseño: Eloi Gimeno, Nerea Garcia Pascual, Grégoire Pujade-Lauraine. Edición: Alejandro Marote, Oscar Monzón, Fosi Vegue, Ricardo Cases, Eloi Gimeno, Antonio M. Xoubanova. Texto: Luis López Navarro. Preimpresión: Víctor Garrido. Impresión: optimal media

Ya habiendo revisado algunos aspectos cualitativos, que responden a las actuales exigencias de la publicación de libros de fotografía y fotolibros y, con el fin de precisar lo que es específicamente un fotolibro, a continuación se exponen algunas definiciones que los expertos en el tema han desarrollado.

Gerry Badger y Martin Parr plantean lo siguiente: “Un fotolibro es un libro —con o sin texto— donde el mensaje fundamental de la obra es transmitido por las fotografías. Es un libro cuyo autor es un fotógrafo o alguien que edita y determina el orden de la obra de un fotógrafo, o incluso, de cierto número de fotografías”.

Desarrollando algo más el tema, Horacio Fernández señala: “Un fotolibro es un conjunto de imágenes fotográficas ordenadas en forma de libro. Lo importante, lo que define a un fotolibro es el contenido fotográfico. Todo lo demás (texto, información, diseño) es secundario. A veces también es decisivo, sobre todo el diseño, pero sin dejar de ser complementario. Un fotolibro no es un catálogo convencional de exposición, por ejemplo. Tampoco es una monografía sobre la obra de un fotógrafo. Y menos aún un ensayo histórico o crítico sobre fotografía, un libro ilustrado con unas cuantas fotos o un álbum fotográfico. En estos tipos de publicaciones (que pueden ser muy valiosas), no es necesaria la participación del autor de las fotos y en un fotolibro hace falta que esté presente”.

El crítico holandés Ralph Prins aporta a la definición de fotolibro, al precisar: “El fotolibro es una forma de arte autónoma, comparable a una escultura, una obra de teatro o una película. En él las fotografías pierden su propio carácter como mensajes por ellos mismos y se convierten en los componentes, expresados en tinta de imprenta, de una creación compleja llamada libro“.

A partir de los elementos revisados, se puede observar que los autores especializados enfatizan algunos conceptos, por ejemplo, que lo principal en un fotolibro son las imágenes fotográficas, así como la idea de que el fotolibro es una obra que en la mayoría de los casos involucra, de alguna manera, al autor o autora de las fotografías. También se establece que el fotolibro está a cargo de un comprometido equipo multidisciplinario, constituido por editores, diseñadores, escritores, etc., es decir, como lo plantea Horacio Fernández, “estos libros son, tanto como cualquier otro, o más si cabe, hijos de muchos padres”. Por otra parte, no se trata de catálogos de obras o de exposiciones, ni de libros de fotografías, donde la obra es la referida en sus páginas o las fotografías impresas en ellas, en el fotolibro se trata de la valorización global del cuerpo fotográfico contenido en el libro y del objeto libro, entendido como una obra en sí, autónoma.

Federico Clavarino, “Ukraina Pasport”. Cuadernos fotográficos de la Kursala / 26, Fiesta Ediciones 2011.

El Actual Estado del Fotolibro

Fotografía, edición, secuenciación, diseño, puesta en página, tipografía, papeles, encuadernación, sistemas y tecnologías de impresión, editoriales, editores, autoedición, difusión, librerías, distribución, coleccionismo, etc., son parte de los conceptos y el panorama que configuran este particular mundo. Pero, como en todo, también se establecen algunas problemáticas que a pesar de los aspectos positivos, producto de la dinamización que este medio imprime a la fotografía, al arte, al mundo editorial, logran producir algún ruido.

Ya al revisar las definiciones, constatamos algunos problemas, puesto que realmente ninguna logra contener al objeto que quiere definir, es decir, las definiciones se quedan cortas. Las variantes, las posibilidades son muchas, y eso, en cierta forma, hace aún más interesante este particular fenómeno.

En primer lugar, se observan elementos que ponen en tensión los intentos de definiciones unívocas o que pretendan contener y explicar cabalmente el concepto. Por ejemplo, aunque se indica que los fotolibros no son catálogos de exposiciones, muchos de los libros referidos en estos “libros sobre libros”, lo son. Sólo por dar un par de ejemplos clásicos, “The Family of Man” 4  y “William Eggleston´s The Guide” 5Además, existe gran material, altamente valorado, que en ningún momento tuvo la intención de ser entendido desde la perspectiva del arte o de la fotografía. Son obras utilitarias, pertenecientes a diversos ámbitos, como la ciencia, la propaganda política, lo comercial. Sin duda, esto no hace más que demostrar que la fotografía es más que arte, lo desborda.

The Family of Man (La familia del hombre) Moma de Nueva York, 1955. Curador: Edward Steichen

Por otro lado, reconocidos coleccionistas de fotolibros, como Martin Parr u Horacio Fernández, ponen en valor (no sólo en sentido cultural, sino también como un bien transable en el mercado) en sus publicaciones y exposiciones, parte de sus propias colecciones. Esto no es tan complejo en relación a las obras históricas, pero sí es complicado en las contemporáneas, por el grado de especulación que puede generar. La acumulación de poder en pocas manos, que establecen criterios que definen qué es lo que vale y lo que no, se puede volver algo peligroso cuando hay intereses creados y tanta credibilidad depositada en ciertos individuos.

Por último, se ha creado un cierto direccionismo. Se puede leer entre líneas una fórmula de éxito, como si la producción de un fotolibro respondiera a una lógica, a una receta, donde la suma de los ingredientes generara el resultado esperado, un fotolibro. Y puede que sea así, en parte, si lo que se busca es dar en el gusto a un público específico, respondiendo a la moda del momento. En la actualidad, muchos fotolibros, concebidos como tales, con la conciencia y conocimiento actual, se desenvuelven tanto en contenido como en contenedor dentro de unas pautas bastante predecibles y reiterativas, sin correr ningún riesgo. En algunos casos, el trabajo fotográfico se “adorna” con alardes de diseño y elección de particulares o innovadores materiales, pero el contenido fotográfico en sí es pobre y no existe una potenciación ni relación real entre esa obra fotográfica, la edición, la secuencia, el diseño y la materialidad, sólo se trata de una estructura forzada que intenta y aspira a abrirse camino en este mercado. En contraste con ello, hay que considerar que muchos de los ejemplares más interesantes de fotolibros, se han salido de las normas establecidas en su tiempo histórico y estilístico, las han tensionado y revisado de algún modo, desde algún aspecto, y precisamente eso es lo que los ha convertido con el paso del tiempo en referentes fundamentales del mundo de la fotografía y de la publicación de obras impresas.

 

nota
  1.  Los libros han sido seleccionados por un jurado formado por el curador Ute Eskildsen del Museo Folkwang en Essen, Alemania; el curador Hasse Persson del Hasselblad Center en Gothenburg, Suecia; el diseñador de moda Karl Lagerfeld; el especialista de libros raros Andrew Roth; el consultor Christoph Schifferli; y los editores Ingrid Sischy y Gerhard Steidl
  2. El Rectángulo en la mano. Cuadernos Brasileros, Santiago, 1963
  3.  Valparaíso. Éditions Hazan, Paris, 1991 (Ensayo de Pablo Neruda, editado por Agnés Sire. Diseño Xavier Barral)
  4. The Family of Man”. The Museum of Modern Art (MoMa), New York, 1955
  5. The William Eggleston´s Guide”. The Museum of Modern Art (MoMa), New York, 1976