Fotografía y arquitectura: Signos desarmados.(Sobre la serie fotográfica Potsdamer y Leipziger Platz de Michael Wesely).

 

“- No encuentro la Potsdamer Platz ( …)
– Aquí
– No
– Imposible”1

 

Históricamente la idea de fotografía lleva adherida los tiempos breves de exposición: imágenes instantáneas que, tomadas con rápida velocidad, aseguran parecerse a aquello que fotografían. Corriéndose de esta idea rectora, el presente artículo reflexiona sobre la potencialidad de la fotografía como lenguaje para repensar en la actualidad cuestiones referidas al tiempo y al espacio.

¿Qué sucede cuando un fotógrafo utiliza los largos tiempos de exposición como herramienta para redefinir su objeto? Aparecen, por ejemplo, las fotos de Michael Wesely. Fotógrafo de origen alemán, quien se ha dedicado desde hace varios años a experimentar con los larguísimos tiempos de exposición fotográfica. Con este recurso ha fotografiado paisajes urbanos, naturalezas muertas, retratos. La serie elegida para ser analizada en este texto fue realizada dejando abierto el obturador por aproximadamente dos años de duración. Cada una de las fotos que compone esta obra captura el transcurrir de larguísimos períodos temporales.

5.4.1997-3.6. Postdamer Platz, Berlín

5.4.1997-3.6. Postdamer Platz, Berlín

Potsdamer y Liepziger Platz, las dos plazas que dan nombre a la serie, constituyen la locación y el motivo fotografiado. En el centro de Berlín, ambos espacios aglutinan parte de la historia moderna (de dicha ciudad y también de Europa). Potsdamer Platz surge en 1685 a modo de nodo comercial ubicado en el borde externo de la ciudad. Haciendo de plaza y centro de varias rutas en forma radial. Frente a ella se encuentra Leipziger Platz. En 1823 se ejecuta un nuevo diseño urbano que embellece ambas plazas y se crea la Puerta de Potsdam. En 1838 se inaugura una modesta estación de tren que se expandirá con los años hasta llegar a ser un importante núcleo ferroviario. Hacia 1850 Berlín había crecido notablemente, al punto de ser la tercera ciudad más destacada del mundo después de Londres y Nueva York. Potsdamer Platz cobra relevancia a nivel comercial y con el correr del tiempo es rodeada por gran cantidad de comercios, destacados cafés y hoteles. El siglo XX trae la aparición del automóvil y el rápido congestionamiento de esta zona (súper céntrica para esas épocas) razón por la cual se instala allí el primer semáforo de Europa.

Esta breve descripción resulta necesaria para ubicar al lector en la trascendencia histórica del espacio descripto. En medio de su apogeo comercial y turístico la plaza es bombardeada y destruida por la Primera y Segunda guerras mundiales. Ninguno de los edificios queda en pie, reduciendo toda su historia a una pila de escombros. Luego, la llegada de la guerra fría, introduce un nuevo elemento en este espacio, un muro que atraviesa la ciudad y corta al medio (literalmente) la Potsdamer Platz. El resultado: un terreno baldío para Occidente y otro para Oriente. Esta situación se extiende durante varios años, luego de la caída del muro de Berlín este hueco parece reunificado y giran sobre él diversos proyectos arquitectónicos, que discuten acerca de cómo resignificar el vacío generado.

La serie fotográfica de Michael Wesely registra el proceso de construcción del proyecto arquitectónico ganador. A través de una revisión de la gramática hegemónica de la técnica fotográfica, utilizando los (muy) largos tiempos de exposición, el fotógrafo produce un relato que invita a reflexionar sobre el uso de los espacios público y privado en el sistema capitalista contemporáneo. Dos sistemas de signos, la arquitectura y la fotografía, son revisados a partir del cuestionamiento del espacio (locación elegida) y del tiempo (tiempos de exposición de varios meses o años).

4.4. 1997-4.6. 1999 Postdamer Platz, Berlín

4.4. 1997-4.6. 1999 Postdamer Platz, Berlín

La Revisión del capital a través de los tiempos lentos

El uso de los larguísimos tiempos de exposición posibilita la acumulación del tiempo recuperando su densidad. El tiempo cobra una dimensión material evidenciada en los elementos plásticos de la foto que “hacen visible” esa duración, plasmando un transcurrir. Estas imágenes imposibles recuperan algo del extrañamiento, del shock, perseguido por las vanguardias de entreguerras. El motivo fotografiado se ve desfigurado por el paso y captura del tiempo, hay un corrimiento de la reproducción mecánica, meta de la episteme renacentista. Si bien el punto de vista de la cámara se mantiene inalterable (ya que ésta permanece fija) las rotaciones de la tierra van dibujando sobre la imagen figuras de difícil recepción. En la mayoría de las imágenes que componen la serie Potsdamer y Leipziger Platz se reconocen algunos elementos fotografiados ya que se reconstruye un “piso icónico” (lo que vemos se parece formalmente a aquello que se fotografía). Se advierten edificios, ríos, calles, grúas, containers; pero, todos estos motivos están atravesados por un filtro fantasmagórico que se resiste a una traducción en palabras. Aquí reside el valor poético de esta obra. La serie dice y a la vez pone en cuestión, brinda una pista porque permite al espectador reconocer algo de lo que convive en la foto pero, eso no alcanza para poder captar el sentido de la imagen. Me refiero al sentido porque el fotógrafo suma un elemento que facilita la lectura de la imagen. Al resistirse ésta a ser comprendida el autor añade un título que funciona a modo de anclaje y persigue (siempre) el mismo patrón: Espacio y tiempo de la foto realizada. Por ejemplo: Potsdamer Platz, Berlin ( 5.4.1997 – 24.9.1998).

5.4.1997- 24- 9. 1998 Postdamer Platz, Berlín, Crhomogenic print, diasec, metal frame, 80 x 110.

5.4.1997- 24- 9. 1998 Postdamer Platz, Berlín, Crhomogenic print, diasec, metal frame, 80 x 110.

Nos dice: esto que ves, es esto. En una primera lectura, no resulta fácil poder representarse (mentalmente) cómo funciona una máquina que captura casi dos años de duración. Estamos habituados a pensar en función de los dispositivos y, en el caso de la fotografía, predomina la siguiente idea: imagen fija = instantaneidad. Corriéndose del modelo, Wesely genera un tipo de imagen en donde conviven, de manera simultánea, la sucesión de todos los instantes que caben en dos años. Aquí reside la potencia de estas imágenes. Se destaca la revisión que hace el artista del propio código fotográfico, al utilizar un recurso que en los orígenes de la fotografía era sistemáticamente rechazado por salirse (doblemente) de la meta del modelo fotográfico. Modelo que perseguía la “verdad estática”: una imagen instantánea, que resolviese en cuestión de segundos lo que al pintor le tomaba tanto tiempo. Y, una imagen icónica, fiel copia de su referente.
Al reflexionar sobre las imágenes de la serie Potsdamer y Leipziger Platz  se observa una deconstrucción (también) sobre el espacio fotografiado. La locación elegida condensa gran parte de la historia de la cultura moderna europea. Esta zona, al igual que varios barrios de la ciudad de Berlín, se ha visto modificada, destruida (paradójicamente) por las metas de la modernidad. El vacío generado ha sido objeto de reflexión de varios artistas, teóricos y arquitectos. Los personajes del film Las alas del deseo, dirigido por Wim Wenders, desconocen este espacio, no pueden representarlo y simplemente boyan por allí; Andreas Huyssen (2007) se pregunta por el nuevo Berlín, una promesa de futuro a través de un hueco presente; los arquitectos Daniel Libeskind, Helmut Jahn, Hans Stimmann, Viktor Lampugnani, (entre otros) han debatido acaloradamente, siguiendo el modelo moderno o posmoderno, acerca de los edificios por venir.

Actualmente Mercedes Benz, Sony, Brown Boveri (entre otras empresas) conviven en la nueva Potsdamer Platz. Un espacio público, emblemático, mutó luego de la caída del muro y de la URSS en un espacio privado que representa el estereotipo de la arquitectura posmoderna. Un pastiche en donde conviven varios estilos sin anclaje de tiempo ni espacio (Jameson, 1991). Una autorrepresentación del poder y del lucro que desconoce desde su enunciación las marcas y huellas de su pasado. Entonces, dada la falta de personalidad y borramiento histórico de los nuevos Potsdamer y Leipziger Platz, resulta fundamental el trabajo memorioso que realizan las fotos de Michael Wesely. En un gesto opuesto al de la lógica perseguida por estas construcciones, la serie fotográfica se toma “su tiempo” para construir una imagen que condensa el fantasma que habita ese espacio. En estas imágenes el pasado se hace presente a través de la convivencia simultánea de los tiempos. El hueco espacial dialoga con los nuevos edificios en construcción.
El eclecticismo de las nuevas construcciones de estas plazas nos recuerda el estilo del New World Trade Center de Nueva York. En otro artículo he reflexionado sobre el pastiche estructural que caracteriza a algunas construcciones posmodernas. Advierto que, la misma operación funciona en los nuevos Potsdamer y Liepziger Platz. Estos espacios son invadidos por pedazos de globalidad (mezcla de estilos arquitectónicos del pasado) que imposibilitan la construcción de un espacio puntual (cerrado, orgánico) en un presente, que dé cuenta de su pasado particular. Es decir, se genera un espacio sin memoria que desconoce desde su estructura los acontecimientos propios, sucedidos en dicha locación.

6.8.1999 -6.12.2000 Postdamer Platz, Berlín

6.8.1999 -6.12.2000 Postdamer Platz, Berlín

A modo de cierre me gustaría ubicar esta serie de imágenes dentro de la categoría de documento (poético). Estas fotografías funcionan a modo de registro de la modernidad – posmodernidad. Capturan lo fotografiado y reflexionan a la vez sobre su hacer, una enunciación enunciada evidencia el acto fotográfico y su dispositivo. Al utilizar el procedimiento de los largos tiempos de exposición con una finalidad estética se posicionan en un lugar contrahegemónico a las tendencias globales propias del sistema capitalista actual que promueve las nuevas tecnologías y los medios digitales. Un tiempo apurado se reproduce en circulación constante de imágenes masivas mediáticas instantáneas. La brevedad, la rapidez, son festejadas en los tiempos que corren. Estas imágenes escapan de dicho acelere.

*Fotografías cortesía de Michael Wesely

Bibliografía
– Huyssen, Andreas (2007) “El vacío rememorado: Berlín como espacio en blanco” en En Busca del futuro perdido, Cultura y memoria en tiempos de globalización, México: Fondo de Cultura Económica, Goethe Institut.
– Jameson, Federic (1991) Postmodernism, or the Cultural Logic of Late Capitalism,
Duke University Press. (Trad. esp. Teoría de la posmodernidad, Madrid: Ed. Trotta, 1996).
– Magnetto, Vanesa (2012) “La resignificación del vacío espacial generado por atentados de carácter terrorista” en Actas de la I Jornadas Latinoamericanas de Humanidades y Ciencias Sociales, Facultad de Humanidades – Universidad Nacional de Catamarca.

 

nota
  1. Soliloquio de un hombre mayor alemán que ha vivido las dos guerras mundiales, Wim Wenders, Film Las Alas del Deseo (Der Himmel uber Berlín), 1987