Cambios, procesos y documentos: Conversaciones con Erick Faúndez y Macarena Quezada

 

El siguiente texto corresponde a una entrevista que pretende explorar la práctica de los fotógrafos Erick Faúndez (1990) y Macarena Quezada (1978). Particularmente busca comprender los tránsitos y procesos que suceden en la experimentación y el encuentro de ambos artistas mientras cursan el Magíster en Investigación y Creación Fotográfica en la Universidad Finis Terrae. Si bien ambos tienen distintas visiones de la práctica fotográfica, comparten una preocupación por la imagen como objeto material significante.

Rosario Montero: Macarena, quisiera partir esta conversación con lo más básico para comprender de dónde vienen, cuéntanos ¿cómo llegaste a la fotografía?

Macarena Quezada: La verdad es que es un camino bastante largo, porque primero estudié teatro y en ese momento me di cuenta que me gustaba más el diseño, pero lamentablemente no pude entrar a la escuela de diseño teatral, entonces me fui a estudiar el ciclo básico de Arte en la Universidad de Chile. Al mismo tiempo que hacía esto, estudié diseño de vestuario en AIEP. Digamos que fui armando mi propia carrera. Luego vino la licenciatura y las ganas de cambiarme a diseño teatral, pero finalmente me quedé con la mención en fotografía. Terminé la carrera en el área de fotografía. Más tarde sentí la necesidad de volver a estudiar fotografía y me inscribí en la Escuela de Foto-Arte, sobre todo porque cuando estudié se dio la transición del análogo al digital y no me sentía tan preparada para trabajar. También influyó que en ese momento vi la fotografía como una carrera que te permitía trabajar en algo bastante concreto. Y así, de esta manera, al final encontré mi pasión.

R. M.: Me parece interesante la vuelta que diste y me intriga saber ¿Qué aporte sientes le entregó este camino por el diseño teatral a tu práctica fotográfica de hoy?

M. Q.: Quizás lo más relevante es que permitió darme cuenta que tengo mucho del oficio del “hacer”. Digo, toda la rigurosidad que aprendí en el diseño teatral pude llevarla a la fotografía. Desde el preparado de emulsiones, descubrimiento de otros materiales, montaje, o crear objetos. Siempre estoy tratando de hacer, para mí la práctica va más allá del fotógrafo que captura lo que ve, puesto que todo siempre es una puesta en escena.

 Macarena Quezada, Condición Animal, Cerro Sta. Lucía. Fotografía estenopeica, 2015

Macarena Quezada, Condición Animal, Cerro Sta. Lucía. Fotografía estenopeica,2015

R.M.: Teniendo en cuenta esta preocupación por la puesta en escena, en tu trabajo ‘Santiago Quiltro’ se ve bastante clara esa relación. ¿Cómo ves tú este problema en la serie ‘Giro Animal’ en la que parece es un poco menos escénica y más documental?

M. Q.: Si bien las imágenes son documentales, para mí lo escenográfico aparece en el formato final de este trabajo. Este fue un proceso largo, de grandes descubrimientos: el tema de la emulsión sobre el metal, la caja que contiene la placa metálica, todo tuvo mucha maquetería entre medio. Partió desde un “daguerrotipo barroco”,  a la caja más contemporánea que es la que quedó. Partí con una cámara estenopeica -una Ilford que tiene porta placa-lo que fue relevante para el proceso, ya que me permitía salir y tomar más de una foto. Yo tenía 4 porta placas, 8 fotos cada vez que salía. Saqué más de 70 fotografías para llegar a esas 15. Hay que entender que la cámara no tiene visor, lo que es bien particular, entonces de tanto fotografiar terminé calculando el ángulo, donde ponerme, etc… Eso es lo que facilita el oficio.
En el proceso de realización de la serie también tuve otros descubrimientos. Por ejemplo- descubrí durante la toma del primer perro la idea del movimiento y el sentido del “Giro Animal“, puesto que este primer perro se movía todo el tiempo. Yo deseaba fotografiar perros quietos, pero eso no iba a ser fácil porque las exposiciones duraban por lo menos un minuto,  y al revelar el negativo me di cuenta que este era el desafío. Y si durante el resto de la realización de la serie sucedía que el perro se movía, de verdad lo agradecía. De esta manera me involucré completamente en este lenguaje. Lo que me pareció interesante,  ya que me permitió descubrir distintas cosas a cada momento.

Macarena Quezada, Giro Animal, Placas de aluminio 9 x 12 cms, emulsión Argéntica

Macarena Quezada, Giro Animal, Placas de aluminio 9 x 12 cms, emulsión Argéntica

R.M.: Que enriquecedor tener la oportunidad y la capacidad para ver los errores como procesos y hacer de ellos parte de las fortalezas de tu trabajo. En este sentido ¿qué otros cambios has tenido durante tu trayectoria; cómo has visto cambiar no solo formalmente tu obra sino también tu mirada sobre el significado de realizar imágenes?

M.Q.: Este último tiempo creo ha sido donde más cambios he tenido, algo así como andar a pasos gigantes. Quizás porque la formación de pregrado me pareció bastante más básica, particularmente en las escuelas de fotografía donde se imparten talleres que buscan enseñar la técnica, apuntando a que aprendas a manejar la cámara. En ese entonces hubo varias cosas que no conocí solo hasta ahora, como la relevancia del montaje o del foto libro; no existía mucho en esa época o yo no estaba enterada. De alguna manera sentí que desde el pregrado me había quedado detenida en el tiempo, porque en realidad ahora es muy distinto; de partida el tema digital, o como dije antes, los formatos de montaje, así como el foto libro, el cual fue todo un descubrimiento. Ahora estoy tomando un taller de libro fotoquímico. Igualmente he podido comprender mejor el proceso de circulación de obra y ahondar en estos descubrimientos sobre referentes relevantes, así como profundización con todo lo que respecta al tema del montaje.

R.M.: Tengo la sensación, por lo que te escucho, que tu experiencia reciente tiene un gran componente teórico. Me gustaría me contaras cómo estos conceptos han influenciado tu práctica y cómo te ha ayudado el Magister?

M. Q.: Quizás lo más relevante de este periodo ha sido el entender que los referentes o conceptos no necesariamente vienen del campo del arte. Por ejemplo, yo que estoy bien metida en el tema animal pude comenzar a leer a Derrida,  Agamben o Peter Singer, post humanistas que me permiten profundizar el tema en el que estoy trabajando.
También entender un poco la estructura de cómo armar un mapa conceptual y entregar conceptos teóricos a la práctica. Lo otro que he disfrutado es encontrarme en un grupo donde tener correcciones y buenos profesores como Enrique Zamudio; imagínate tenerlo como profe, pues tiene mucho que ver con lo que estoy trabajando. Poder plantear dudas. También con Andrea Josh, que tiene una forma de guiar de manera concreta, que te permite descubrir y profundizar sobre los temas que vas trabajando y así ser más certero en encontrar el sentido. Jorge Gronemeyer es de esas personas que parece que disfrutan haciendo clases. Bueno, es que yo también hago clases y he aprendido de ellos. Hago clases en la Escuela de Foto- Arte y también he hecho clases siempre de cámara estenopeica en distintos liceos de Santiago. Este verano fuimos a Tirúa a hacer un taller de cámara  estenopeica.

También- durante este tiempo- he desarrollado mi trabajo a partir de unos cursos de emulsiones fotoquímicas que he tomado con la artista Catalina de la Cruz. Diría que ha sido un tema más personal que me ha permitido desarrollar otra manera de hacer, pero teniendo todo el apoyo y guía de parte del grupo del Magíster.

Macarena Quezada, Violeta/torturada, de la serie Santiago Quiltro, 2013-2015

Macarena Quezada, Violeta/torturada, de la serie Santiago Quiltro, 2013-2015

R. M.: Erik, retomando lo que hemos conversado con Macarena, tú nos podrías contar ¿Cómo es que llegaste a la fotografía?

Erick Faúndez: Yo llegué a la foto porque tenía un tío que potenció bastante esa parte. Yo era aficionado y me compré una cámara pocket, esas que estaban de moda el año 2005, yo tenía 14 años. Comencé a tomar fotografías, tenía un rollo con el cine y cuando salí del colegio tenía dudas si estudiar cine o fotografía. Al final opté por fotografía, porque sentía que ya teniendo conocimientos de fotografía podría de manera autodidacta adentrarme al cine. Entré a estudiar el 2009 y salí el 2014, porque mis procesos son súper largos. Entre medio me fui a una residencia a Lima y congelé un par de veces. Después de terminar el pregrado volví a otra residencia en Lima, en el Centro de la Imagen. Fueron 3 meses de residencia y me permitieron asistir a las clases en el Master MALDEFOCO, clases con Luis Camitzer y Joan Foncuberta, entre otros. Por lo tanto conocí muchas personas que tenían un rollo político súper fuerte y que a mí me interesaba, al mismo tiempo que valoraba su aproximación teórica. Regresé a Chile, me enteré del Magíster en Investigación y Creación Fotográfica, conocí a Andrea Josch y un par de días después me inscribí y quedé. Y ahí empezó esta vorágine de conocimiento y nueva desarticulación.
Esto lo veo como una continuación de la experiencia que tuve en Perú, permitiéndome desarticular la imagen y resignificarla aún más, llevándola a nuevos formatos, o nuevos para mí. Personalmente la experiencia me ha servido porque me ha permitido explorar otros lugares. Mi formación era más de documentalista y he descubierto otras áreas.
Entonces empecé a experimentar el traspaso de imágenes con piroxilina a otras superficies, en este caso en particular a un cuadernillo. Así empecé a trabajar con dibujos, cuentos e imágenes. Elementos que he coleccionado por más de 4 años para un solo trabajo.
El método de trabajo se trataba de recorrer distintas casas de la zona en donde vivo, San Miguel. Existe una zona de casas antiguas que iban vendiendo, yo me paseaba por ellas una vez que se desocupaban, entonces recolectaba los libros botados, los cuadernos, las agendas etc. Me apropiaba de toda la materialidad que quedaba. Después se me ocurrió comprar unas cajas y fui ordenando todo el material , pero el año pasado sentí que ya no era atractivo para mi seguir recolectando cosas. Entonces retomé el material que tenía, comencé a ordenarlo y trabajarlo.
Y así surgió el proyecto de libro que se lanza en agosto, y otra serie de trabajos en que estoy trabajando ahora donde utilizo más el vídeo.

Erick Faúndez, El Monstruo sin nombre, 2015-2016.

Erick Faúndez, El Monstruo sin nombre, 2015-2016.

R. M.: Suena bastante atractivo esa frase que dijiste: “Y ahí empezó esta vorágine de conocimiento y desarticulación nueva”. Me podrías contar a ¿qué te refieres con desestructurar tu trabajo?, ¿cómo ves que se fue desarmando o reconstruyendo?.

E. F.: Yo creo que tiene que ver con los formatos en los que he estado trabajando. A eso me refiero con desestructurar la idea de imagen o de montaje o de construcción visual del trabajo. Son cosas bastante simples; por ejemplo una fotografía impresa sobre un muro, esas eran mis ideas de montaje, ese era mi mundo. Ahora voy mucho más allá de eso. Hay materialidades, tengo una preocupación con respecto a cómo manejo la imagen: como un objeto, como fotografía impresa; o sea, cómo presento eso, cómo se construye el relato.

R.M.: En términos conceptuales, ¿qué ha cambiado en tu percepción como productor de imágenes?

E. F.: La vez que he teorizado un trabajo fue un proyecto al salir del pregrado. En ese tiempo armé un proyecto que se llamaba Nostalgia, que era un registro de cuatro casas que iban a ser demolidas. Armé una línea progresiva de cómo estos lugares se iban destruyendo. Entonces teoricé con Marc Augé y sus ideas de los no lugares para hablar de los lugares. Desde ahí he ido cambiando para llegar a entender la fotografía como imagen al mismo tiempo que un objeto, quizás ahora me preocupo más de sus características formales.

M. Q.: Quizás para mi será al revés de Eric. Siento la necesidad de buscar un marco teórico -y esto para mí es un hallazgo post Magíster- A diferencia de Eric que ve la foto desde su condición formal, yo me he volcado a leer de forma voraz y comprender desde la teoría mi producción de obra.

E. F.: Para mí la fotografía se ha transformado en procesos más vivenciales y emotivos. Más que desde la teoría, abordo los proyectos desde el hacer.

Erick Faúndez, El Monstruo sin nombre, 2015-2016.

Erick Faúndez, El Monstruo sin nombre, 2015-2016.

M. Q.: Otra cosa que pienso luego de escuchar a Erick , es el cómo tus distintas condiciones personales, en mi caso es mi condición de vegana, se transforma en un elemento tan potente que es el motor que te mueve en  el quehacer artístico.

R. M.: Macarena, volviendo a tu trabajo, en tu tesis hablas sobre el activismo, cómo ves hoy tu trabajo en cuanto a relacionarlo con un acto político.

M. Q.: Con ‘ Santiago Quiltro’ (que es el trabajo que describo en ese texto) siento que es un trabajo que todavía no ha dado frutos como yo quisiera. Esto porque ese trabajo me gustaría situarlo en la calle, llevando mi mensaje hacia una esfera más pública. Pero quizás el acto más político es mi opción vegana, ya que lo siento un poco como una huelga que nadie conoce. Y quizás en situaciones como esta alguien se entere.

R. M.: Y tú Eric, es relevante en tu trabajo la relación entre el arte y la política, ¿podríamos decir que las acciones de recuperación de la memoria podrían ser consideradas actos políticos?.

E. F.: Claro, trabajo desde estos objetos/imágenes que fueron abandonados, entonces trabajo desde la dicotomía de haber sido importante y luego ser olvidado. En el cuadernillo trabajo con un cuento que se llama el ‘Monstruo Sin Nombre’, que es un cuento existencialista, de un autor japonés que narra un poco esta misma tensión. Quizás también hay bastante del trabajo que corresponde a mi infancia, es un poco autobiográfico, aunque no lo utilizo en mi discurso. En ese sentido, más que ser una estrategia conceptual, mi modo de trabajo es más bien intuitivo.

Erick Faúndez, ¿Qué ve en esta fotografía?, 2016

Erick Faúndez, ¿Qué ve en esta fotografía?, 2016

R.M.: Puedo ver por lo que me cuentan, y como sus trabajos han ido cambiando desde un foco en la imagen, algo más documental, a un interés especial por el objeto.

E. F.: De todas maneras, el proceso de hacer el libro fue bien intenso, probar cosas, envejecer papeles, ver que fotos iban, etc. Todo bastante material.
Pero al mismo tiempo, junto a tres compañeras formamos un colectivo, desde el año pasado que estamos en conversaciones y este año nos pusimos las pilas. Somos cuatro, dos chicos y dos chicas. Y nos pusimos a trabajar en el persa Bio-bío, con los vecinos. Vamos a armar una pregunta y vamos a tener una especie de buzón y en base a la pregunta vamos a planear una actividad. Es por esto que nos llamamos Fuga y es porque somos una fuga del circuito museal, algo así como armar una galería que nos permita narrar parte de las historias del lugar. Es un ejercicio que en primera instancia nos va a permitir comprender cómo trabajar y negociar en equipo. Todos quienes trabajamos lo hacemos desde la reflexión de la ausencia (ninguno saca retratos), entonces este proyecto viene a completar nuestra necesidad colectiva de trabajar con gente.

Y es que tengo ganas de empezar a integrar a las personas a mi trabajo. Entonces, me he ido interesando por las narrativas. Por ejemplo, ahora estoy haciendo un ejercicio donde fragmento una imagen y re-fotografío estos fragmentos. Mi intención será la de montar estas imágenes de una manera que se pierda un poco la referencia. Se le suma un audio en el cual las personas hablarán sobre lo que ven en las imágenes, esperando tengan un diálogo e imaginen quienes eran.

R. M.: ¿Y a ti Macarena, ¿cómo te gustaría seguir explorando?

M. Q.: Estoy en búsqueda de una imagen menos evidente, eso ha sido lo más complejo, reflexionar cómo crear una imagen que no llegue tan directo. Cómo hablar de lo mismo sin hablar de los perros. Tengo formas de trabajar que no quiero dejar, como son las emulsiones y la cámara estenopeica. Requiere mucho trabajo, pero es un hacer que me acomoda. Yo, por mis formas de trabajo que son bastante arcaicas, estoy obligada a estar constantemente experimentando.

E. F.: Yo ahora estoy pensando en una instalación, el cuadernillo es parte de eso, quiero armar una instalación con estos objetos que están en dicotomía y que hablé anteriormente. Mi idea es tener varios trabajos, que respondan a una suerte de archivo instalativo, en el cual los objetos puedan narrarse desde los hitos familiares. Mi trabajo es el álbum familiar y mi idea es resignificar.

Link Erick Faúndez http://erickfaundez.com/

Link Macarena Quezada http://repositorio.uchile.cl/handle/2250/133794