Ojos pornográficos para una tradición extinta. Sobre la exposición La Historia del Arte (HDA) de Sebastián Gherrë en Galería AFA

La historia del arte es, sin duda, la historia de un ojo. Un ojo moviéndose por texturas, técnicas y voluntades que dan forma. Un ojo esculpiendo tiempos y resistencias, acabando sobre una tela, un cuerpo, una superficie, una placa fotográfica. Ojos abiertos, grandes ojos abiertos expulsados de sus órbitas son los que documenta la historia del arte que como toda historia, exige siempre una disputa por el enfoque, la nitidez y la “profundidad de campo” de su narración. Interviniendo esta épica con una presencia que concentre otros ojos sexuales, unos porno-ojos, no del todo incorporados en esta tradición, es que se hace posible Historia del Arte (HDA), la primera muestra de Sebastián Gherrë (1990), artista audiovisual que ha profundizado en retratar la vida sexual de jóvenes homosexuales bajo la fórmula de una “documentación no premeditada”, es decir, una antropología viva del deseo vuelta imágenes.

Historia del Arte, Galería AFA, 2016

Historia del Arte, Galería AFA, 2016

Conocí a Sebastián a través de las redes sociales jugando con aquella fortuna virtual del que cualquiera puede ser retratado bajo su tecno-ojo abyecto, un ojo que explicita un mundo donde nosotrxs, condenados de la pantalla, hedonistas y atentos a los sonidos de las plataformas virtuales que cambian constantemente y que nos alertan de algún mensaje de un amigo, una noticia que leer, alguna nueva categoría de porno o a la censura de un castigador facebook, pasamos gran parte de nuestras vidas. Porque es en las redes sociales donde Sebastián ha sabido instaurar una nueva manera de relacionarnos, construyendo colectividades agrupadas por el deseo de verse plasmados bajo la belleza de un fellatio o un fisting como imagen perdurable en la que inmortalizar su reflejo. Donde categoría porno y retrato se confunden.

Sebastián Gherrë, Historia del Arte, Galería AFA, 2016

Sebastián Gherrë, Historia del Arte, Galería AFA, 2016

Si los fotógrafos comenzaron como artistas que retrataban la sensibilidad urbana, en esta exposición Historia del Arte (HDA) Sebastián se vuelca a la intimidad de cuartos, casas y estudios que guardan para sí parte de una experiencia que en lo público siguen siendo vistas como imposibles o perversas. Registros caseros que documentan por un lado una cotidianeidad lánguida y monótona y por otro, una extrema exposición del sexo y sus posibilidades abyectas: prácticas BDSM (Bondage – Disciplina / Dominación- Sumisión/Sadismo–Masoquismo), cum-shots, látex, lluvia dorada, tríos y drogas. Una orgía de prácticas y órganos sexuales que se burlan de la sentencia occidental de la reproducción y prefieren el placer en sus límites.

Es importante destacar que todas estas fotografías fueron realizadas a través de la artesanía fotográfica del trabajo analógico. Así, mientras los retratados o como llama Sebastián sus “tommy-boys” (amigos virtuales, amantes de paso, compañeros de noche o desconocidos que capturan su atención) son expuestos bajo un registro que nos recuerda a los cuerpos greco-romanos de la historia del arte clásica, sus imágenes cruzan velozmente a la escena del porno contemporáneo que exigiría un registro digital, viral, en copia y serializado. Pero Sebastián prefiere hacer un cortocircuito a las miradas más tradicionales utilizando una técnica considerada como pretérita con una explosión pornográfica hiper-actual; en un soporte tradicional que enmarca un contenido excéntrico. Jóvenes cuerpos lubricados sobre un background que explicita los errores usuales de una técnica. De las altas definiciones de las pantallas al poroso registro de un color desusado o un blanco y negro que emparenta a Sebastián con un importante grupo de artistas que han hecho de su mirada una política que expone lo invisible de nuestra cultura como Tom Bianchi, Nan Goldin, Richard Billingham, y Paz Errázuriz.

Habría que volver a decir que todas las imágenes que componen esta exposición tienen lugar en cuartos cerrados y sin protección sexual, práctica conocida en la cultura gay como bare-back. Quisiera explicitar esta dualidad simbólica de estar resguardado entre cuatro paredes, pero al mismo tiempo a la intemperie de la enfermedad; en la práctica de quienes intercambian placer por pulsión, una pulsión de muerte siempre tan presente en los cuerpos que vivimos en el precipicio, donde el sida, ese apático y moralista virus en cuanto infecta y mata a quienes se entregan a la promiscuidad del placer, aparece siempre presente. Porque más allá de establecer categorías morales a las que acudir, debemos siempre promover un autogobierno de los cuerpos propios y su placer.

Pienso cómo esta autodeterminación por expandir los límites lleva siempre, paradójicamente, una disciplina. Quiero rescatar la disciplina que significa trabajar por perder la forma humana, la forma de cómo nos enseñaron a utilizar los órganos, qué integrar en ellos; un deseo intratable que expande los límites de lo que entendemos por cuerpo, donde los orificios o inputs permanecen por lo general frecuentados por la expulsión más que por la penetración; más por la censura que por la exposición de una generación hedonista y adicta a la interfaz digital. Una generación que Sebastián Gherrë ha sabido registrar en Historia del Arte (HDA) como una pertenencia extraña que permite desarmar categorías de una tradición extinta de deseo y pornografía local.

Sebastián Gherrë, Historia del Arte, Galería AFA, 2016

Sebastián Gherrë, Historia del Arte, Galería AFA, 2016

 

http://www.galeriaafa.com/

Web Sebastián Gherrë:  http://www.gag-ball.com/menu-1/