El interés por el trabajo del Colectivo Araya-Carrión –que en esta ocasión decantó en la curatoría de su tercera muestra individual–, responde a aquella comunión entre el ejercicio plástico-visual y lo teórico-reflexivo que han logrado abordar en diferentes dispositivos como la Galería, Centros de Memoria y en publicaciones.

El proyecto FAMEW MVLEPAN KAXVILEW (o una arqueología de un renombramiento) se inicia con la invitación a participar en una residencia de investigación dentro del Centro de Documentación de las Artes Visuales, lugar en que pudimos revisar diferentes estrategias conceptuales y plásticas en torno a la relación entre sujeto e identidad, además de discutir el panorama de estas propuestas artísticas. Dentro de estas reuniones surgieron diferentes instancias en que el colectivo comenzó a diagramar ideológicamente el proceso de cambio de nombre que Jaime Araya  –en conjunto con Manuel Carrión– estaban viviendo.

DEL NOMBRE POR-VENIR / Este ensayo tiene por objetivo dar cuenta de la fragmentación y multiplicidad discursiva, y a su vez, hacerse cargo de aquellos tejidos que se fueron tramando tramando a la hora de articular dicha curatoría. La exposición con la cual nos encontramos no sólo surge de aquella investigación en conjunto con CeDoc Artes Visuales, sino que a ello se une un proceso de investigación que ya desarrollaban con meses de antelación. Dentro de las primeras obras en que comenzaron a diagramar y orientar este proyecto, se encuentra el video Del nombre por-venir, pieza en la cual percibo el primer atisbo en aquella necesidad de identificación a través de la insistencia de inscripción y nombramiento aleatorio en conjunto con el apellido Catrileo (Imagen 1). Durante cinco minutos, Jaime Araya frente a un cuaderno –con su rostro estampado– escribe posibles nombres acompañado del apellido Catrileo 1: Jaime Catrileo, Matías Catrileo, Victor Catrileo, Diego Catrileo, entre otros.

Imagen 1, Del nombre por-venir, Colectivo Araya-Carrión. Noviembre, 2016

Por un lado nos enfrentamos a un rostro abstraído y ejecutado por medio del timbre, elemento que aplana y homogeniza debido a la ausencia de detalles. A través de este gesto podemos asegurar que no sólo observamos el despliegue de una subjetividad particular, sino que a través de este cuerpo es posible representar simbólicamente diversos pueblos intervenidos por las nomenclaturas taxonómicas y definitorias del colonialismo. Por otro lado, nos enfrentamos a la insistencia de la escritura de posibles nombres, propuesta de renombramiento que nuevamente irrumpe en una lógica de taxonomía eterna, en que el nombre nos acompañaría desde el momento de nuestro nacimiento hasta la muerte. La reiteración en el nombramiento y la tachadura, resignifica a su vez la presencia y ausencia de dicho nombre, tal como nos infiere el título de esta pieza, aquí se inicia un interés y acto de manifiesto en la búsqueda de un nombre por-venir.

PROCESO ARQUEOLÓGICO / Esta muestra se fue desarrollando como parte de un levantamiento arqueológico 2 de los propios elementos que eran utilizados para ensayar este posible renombramiento; dentro de esto nos encontramos con timbres, hojas, fotografías, carnet de biblioteca, libros, recorte de diario, bosquejos y un telar. Cada pieza funciona por sí misma, y a su vez, el conjunto de ellas articula una gran escena del proyecto. Tanto la arqueología procesual del colectivo que aquí podemos observar, como en toda arqueología y/o acervo cultural existe la posibilidad de rearticulación de sus lecturas a través del montaje y re-contextualización de ellas. La elección de descontextualizar estos elementos por medio de la museificación, responde a disponer la complejidad de los aparatos confeccionados para construir el proyecto, por ejemplo: la elaboración de timbres con el nombre o imagen de Jaime, el grabado en ñerewes 3 del apellido Catrileo en distintos grafemarios, la digitalización del recorte de prensa que anunciaba el nacimiento de Jaime en la ciudad de Curicó, entre otros.

DISPOSITIVOS DE VERIFICACIÓN / Tanto el nombre, como el carnet de identidad se transforman en dispositivos de verificación estatal. La nomenclatura y taxonomía que ingresa en dichos dispositivos clasifica, ordena, recubre, orienta y define al ser, como sujeto político dentro de un estado o nación. El trabajo gestado por el Colectivo propone una especie de revolución somatopolítica, redefiniendo las taxonomías ancladas a un cuerpo que históricamente ha sido gobernado por medio de diversas prácticas de verificación. Si parafraseáramos a Paul Preciado podríamos definir que el gesto principal de este proyecto se encuentra definido por estar dentro de una sintonía entre el activismo y la conformación de nuevos lenguajes críticos, que se enfrentan a una nomenclatura neoliberal y principalmente occidental 4.

INVERSIÓN DE ESCENA / Hace muchas décadas, distintos pueblos originarios optaron por cubrir legal e identitariamente sus rasgos mapuches a través del cambio de nombre y/o apellido otorgado por una herencia indígena que históricamente había sido catalogada como inferior y de segunda categoría. El cambio de nombre proporcionaba una inserción “eficaz” para aquellos descendientes de pueblos originarios, pero a su vez, el autonombramiento con una taxonomía española occidentalizada, borraba aquellos rastros de nuestras propias micropolíticas, debilitando así el interés y deseo por pertenecer a uno de estos pueblos.

El cambio de nombre de Jaime Araya a Antonio Calibán Catrileo se presenta como un gesto inverso a lo que se nos ha propuesto jurídicamente por medio de las políticas estatales. El traspaso del mapudungun (u otro idioma) decanta directamente en el español o castellano. En este caso, la inversión de escena propuesta por el colectivo, complejiza la propia historia relegada por sus abuelos y otras generación al retomar el apellido silenciado de Catrileo. Este giro no sólo incide en las micropolíticas personales de Antonio o del Colectivo, sino que además en la incidencia dentro del aparato judicial por medio del empleo de sus propias leyes que posibilitan dicha transferencia.

AQUÍ ESTOY RÍO HERIDO / o Famew Mvlepan Kaxvlew es la frase y título que declina y a su vez abre nuevas posibles lecturas en torno al trabajo del Colectivo Araya-Carrión. El contraste entre el Nombre por-venir y Aquí estoy Río Herido nos aclara un nuevo posicionamiento ideológico del proceso aquí desarrollado. El río simbólicamente funciona como una vía de saneamiento natural a través del imaginario mapuche. Entregarse a esta corriente no sólo declina en la insistencia programática que aquí se ha desarrollado, sino que a su vez retoma el valor a este elemento como parte del proceso. La corriente eterna y renovadora del río puede ser observada en el video-ensayo Ngelay (No hay), imagen que se alterna frente a la aparición y desaparición del sujeto por medio de un tachado o del desenfoque (Imagen 2). Justamente aquí es donde la materialidad y el soporte del video juega un protagonismo al igual que en gran parte de sus proyectos de investigación-creación 5.

Imagen 2, Ngelay (No hay), Colectivo Araya-Carrión. Noviembre, 2016

Tanto el tramado de cada una de estas piezas como del propio texto aquí expuesto, tiene por objetivo cuestionar y reconfigurar una política afectiva en torno a una identidad propia, como sujeto, colectivo y colectividad. La asociatividad del habla y de la obra, no sólo se hace cierta a la hora de ser visitada a través de la propia exposición, sino que también en el momento de que todos como sujetos políticos estamos implicados en estos procesos de silenciamiento o anulación de nuestras identidades originarias.

 

FAMEW MVLEPAN KAXVILEW (o una arqueología de un renombramiento)

CeDoc Artes Visuales, Santiago de Chile hasta el 28 de julio 2017

Artistas: Colectivo Araya-Carrión (Antonio Calibán Catrileo y Manuel Carrión)

Curatoría: Sebastián Valenzuela Valdivia

nota
  1.  El bisabuelo de Jaime Antonio Araya decidió borrar el apellido Catrileo de su familia con el interés de perder simbólica y jurídicamente la relación con el pueblo mapuche al cual pertenecían. El propio (Jaime Araya) Antonio Calibán Catrileo nos dice que parte de su proceso de trabajo comprende la “recomposición familiar de un linaje perdido” (Araya-Carrión, Famvew Mvlepan Kaxvlew, 2017).
  2. Entenderemos por arqueología a aquella metodología analitica que se emplea para visualizar y analizar aquellos elementos que se ven implicados en un fenómeno particular. En este caso, el levantamiento arqueológico torna alrededor del cuestionamiento de la identidad propia y las acciones plástico-visuales que se emplean en ello.
  3. El ñerewe es una herramienta de madera que es empleada para apretar la trama tejida en un telar mapuche.
  4. Ver más en ¿La muerte de la Clínica? De Paul Preciado en Museo Reina Sofía, revisar aquí: https://www.youtube.com/watch?v=4aRrZZbFmBs&t=311s
  5. Según mi experiencia receptiva con el trabajo del colectivo Araya-Carrión, he podido percatarme del alto interés en que ellos abordan plástica y conceptualmente la relación de las materialidades empleadas en sus proyectos. Por lo cual, es posible observar cómo aquella materialidad dialoga con sus procesos discursivos.