Mujeres trágicas. Sobre “Medea” de Camilo Lizama

 

El ensayo como género destrona algunas actuales convenciones del conocimiento al darse los tiempos necesarios para exponer sus ideas sin el apresuramiento que tiene el lenguaje académico de las escrituras enclaustradas en disciplinas y sus autores que jerarquizan los modos del pensar. Esta hegemonía de la escritura atomizada es un problema que debemos tomar muy enserio, pues impide la amplia difusión de trabajos y obras a todo el espectro social y político. El ensayo como posibilidad de expresión tantea, conjetura, expone sus procesos de creación con una poética que se escapa de esa lengua mayoritaria que nos obliga a mostrarnos siempre como sujetos transparentes, claros, sin opacidades ni contradicciones. Como si la biografía que nos constituye, con sus disímiles geografías, migraciones y experiencias no esculpiera con dolores y alegrías nuestras imágenes y palabras. Quizás por eso es que el ensayo como tecnología de escritura llama poderosamente la atención de pensadores, activistas y artistas que proponen preguntas incómodas, porque obliga a detenerse y dar una vuelta más para entender sus producciones, procesos e investigaciones. Ahora bien, si sumado a la espesura y poesía que considera el ensayo, incorporamos la potencia que tienen las fotografías como lenguaje, estamos frente a una poderosa herramienta para manifestar nuestra actual situación del poder. Una balanza visual desde la que ejercer un juicio y establecer un lugar.

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, fotógrafo de ojo migrante, en este ensayo visual Medea lo sabe muy bien: a través de diversas fotografías, que varían en tamaño y forma, tratamiento, montaje, trabajo con el color, ángulos y detenciones nos acerca a un género bastante promiscuo para la fotografía de autor, al proponer esta variedad de imágenes que generan un relato fragmentado, cada una entregando una información diferente, desde la tipografía de prensa hasta los colores de la paredes. Es así como en este “Ensayo visual” nos adentramos a diversas capas de lectura y enfoque sobre una de las tragedias contemporáneas más complejas de los últimos tiempos ocurrida en Chile, el caso del crimen parricida de Jeanette Hernández Castro, mujer que productos de los celos hacia su marido, golpeó con un martillo a sus hijos, matando a uno y dejando gravemente herido al otro. Esta mujer ha sido llamada la “medea” chilena al recrear la historia de esa otra mujer de la historia griega, que asesinando a sus hijos y a varios otros integrantes de cierta monarquía, se venga por el engaño de su esposo Jasón, que ya estaba comprometiéndose con una adinerada muchacha y se escapa de su ciudad en un carro de fuego.

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Medea de Camilo Lizama, propone un ensayo visual donde las palabras son reemplazadas por distintas imágenes, enfatizando el deseo voyeur que tienen siempre todos los grandes trabajadores de la fotografía. Para esto construye un libro intenso donde las imágenes nos sirven como las piezas de un puzzle que vuelve insistentemente a los lugares que explican la muerte de los hermanos Rojo, animándose a retratar ya no con la frialdad de quién busca una verdad sino mas bien con los ojos de quien comprende que tenemos existencias frágiles, que quizás dejan huellas que registrar. Como en un teatro de la crueldad, donde se exponen los más complejos despojos de la mente humana, este libro recrea montajes escénicos que podrían acercarnos a comprender la tragedia como relato aleccionador, ya que al ser conscientes de todos los pasos que llevaron al derrumbe familiar, encontraremos el momento catártico que purifica nuestras pasiones del ánimo.

Desde las corrientes más radicales del pensamiento feminista, ha existido siempre una crítica a nuestra actual forma de familia. Simone de Beauvoir, una de las más importantes pensadoras de la modernidad, declaró que la familia es un “nido de perversiones” para comprender por qué la gran mayoría de muertes y abusos a mujeres y niños ocurre precisamente dentro del hogar. Miro estas fotografías de Camilo, muchas de ellas envueltas en un rojo inquietante y profundo y siento que me hablan, como si además de la imagen existiera una voz susurrando en esos detalles de letras superpuestas o en esas miradas que buscan exponernos una cotidianeidad propia de nuestra clase y su búsqueda de resguardo: las llaves, puertas y las cerraduras. Espacios que nos guardan de un afuera violento y cruel que paradójicamente siempre logra infiltrarse e ingresar, ya no como un externo desconocido, sino como un integrante de esas casas que asesinan a sus propios familiares. Pienso que esa división tan fuerte entre los adentros de las casas y los afueras de ellas como espacios de peligro de muerte, no dejan de reproducir la mentalidad binaria que nos separa y clasifica en cada etapa de nuestras vidas. Puede que esta férrea clasificación entre el adentro y el afuera sea lo que constituye la primera acción que desencadena toda tragedia local.

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Este ensayo visual es la visita incómoda a una historia del horror buscando un ángulo ficcional que desafíe nuestras clásicas ideas de la maternidad. Algo que hizo en su momento la escritora Diamela Eltit, ya que mientras estaba desarrollándose el juicio a Jeanette Hernández, aún no declarada culpable, ella en un gesto polémico declaró: “Pero ya sabemos que las madres en todas las partes del mundo, seguirán matando a sus hijos, sumidas en oscuras, complejas y múltiples significaciones. Continuarán matando a sus hijos porque esa Medea escrita por Eurípides en el siglo V a.C., aún no acaba de elaborar el rencor que le inspira su subordinación, despertenencia y desarraigo”.

Este libro elige la tragedia como soporte de nombre y motivación para presentarnos este trabajo fotográfico que a la manera de un ensayo, se concentra en los vericuetos de la vista y de los ojos como en casi todas las tragedias griegas. Recordemos a Edipo, Rey de Tebas, que se arrancó los ojos después de que conoce que tiene como esposa a su madre y que ha dado muerte a nada menos que a su propio padre. Edipo se saca los ojos y aún así las imágenes siguen ahí porque el mirar, lo visible y lo que no se puede ver, son significaciones muy presentes en las decisiones tomadas por Camilo para narrar esta historia trágica de Medea.

Escuché hace muy poco por las pantallas de televisión que luego del crimen ocurrido, el hijo que sobrevivió con secuelas neurológicas no volvió a ver nunca más a su padre, desterrándose con la familia materna. Este hijo a pesar de la muerte de su hermano y de las propias consecuencias físicas que tuvo producto de los martillazos de su madre—un lado del cuerpo paralizado y fallas cognitivas—siguió visitándola en la cárcel y logró pedir un permiso especial para que ella lo acompañara en su graduación de cuarto medio en un colegio técnico de Maipú. Así, lo que ocurrió luego del supuesto fin del caso es muy complejo y las tragedias griegas, que representaban a sujetos de cierta realeza, ya no dan el molde para comprender nuestras historias del daño. Habrá siempre un descalce latinoamericano que nos aleje de la trama circular, predestinada y súper organizada que tiene la tragedia desde Sófocles a Shakespeare.

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

Camilo Lizama, Medea, 2016

En tiempos de una necesaria visibilización de la violencia que han sufrido desde siempre las mujeres, es interesante y arriesgado comprometerse visualmente con el caso de una mujer que asesina a sus hijos, ya que esto desenfoca la tradicional representación de la mujer como buena esposa y buena madre.

Camilo Lizama en este libro Medea es un arrojado ensayista visual que mientras recorre casas y lugares, arma escenografías, enfoca detalles y captura archivos de prensa nos deja ver que las familias y sus crímenes son siempre relatos más complejos. Porque quizás sea a través de la fotografía y el ensayo donde podamos encontrar alguna explicación a la vida y pasión de estas mujeres trágicas que siguen cuestionando nuestra actual forma de vivir y sobrevivir.

 

MEDEA

Galería BECH

Jueves 7 de diciembre, 2017. 19:30 hrs
Avenida Libertador  Bernardo O’ Higgins 193, Santiago, Región Metropolitana

Camilo Lizama
Medea:  http://camilolizama.cl/