Genoma, de Carlos Avello

 

Desde el año 2006 el fotógrafo penquista, Carlos Avello, ha venido incursionando en lo que en términos científicos y geográficos se denomina fotografía aérea; fotografía que permite dar cuenta de los rasgos y el estado físico de un territorio. En esta oportunidad, exhibe en la sala de exposiciones de Balmaceda Arte Joven, ciudad de Concepción, su último proyecto, Genoma. Este trabajo es resultado de los fondos regionales Fondart 2014, y consta de 20 fotografías realizadas entre el año 2013 y 2014. Sin duda, el trabajo de Carlos Avello no se inscribe en la fórmula de un paisaje meramente descriptivo y por tal razón es que lo entrevistamos para que nos profundice acerca del proceso y desarrollo de su obra.

Carlos Avello, Genoma

1. ¿Cuánto tiempo llevas realizando el proyecto Genoma?

La idea de este proyecto comenzó a principios del 2013, visualizando las rutas, los sectores para los vuelos y gestionando los recursos. Ha sido un trabajo dedicado con mucho tiempo que aún no se agota y espero cerrarlo el 2015 . El registro ha implicado varios vuelos , pero siempre debo de esperar por las condiciones climáticas favorables ( viento, lluvia, vapor, etc.., ), que son condicionantes que hacen que decida sobre el momento de trabajo. Pero debo de agregar, que este trabajo es consecuencia de otros anteriores, como una torta de hojas que forma una totalidad de capas que se complementan en el tiempo.

2. En el paisaje de Genoma se percibe la presencia humana través de diversos contextos, su ínfima silueta, la expansión territorial, la hecatombe ambiental, la inglesa E.M. Collingham en su libro, Imperial Bodies, habla sobre el cuerpo colonizado como el lugar donde se ejercita el poder político y el dominio, a otra escala ¿Qué tipo de colonización argumentas en la serie Genoma Urbano?

Pareciera la Edad Media.., pero no pertenecemos a “ciudades estados” tipo fortalezas, más bien todo lo contrario, estamos muy vulnerables en sectores de emplazamientos humanos periféricos y lejanos de los centros de distribución de bienes, servicios , recreación, etc.. Mi propuesta transita por los espacios de las intercomunas , esos límites “no visualizados”, desconocidos y menos aún percibidos. Son los nuevos territorios forzados , que se planifican sin contemplación o sensibilidad frente a la menera de vivir y sentir de las personas , que por 30 ó 40 años deben de convivir con su destino trazado, dominado por el aparato público y las grandes inmobiliarias, que especulan con el uso del suelo urbano, sin respetar humedales , bordes costeros, cerros, zonas rurales, etc.. Es la violencia adiministrativa que se materializa en pabellones tipo habitáculos, lejanos, fríos y deprimentes, como colonias de segregación, de destino forzado y destierro de clases sociales.
Vamos directo hacia algo., como en muchos otros lugares.

3.- Es extraño, pero las imágenes aparte de bellas son escalofriantes, ¿Cuál ha sido el objetivo principal de tu trabajo?

Comprendo.., a mi me pasa lo mismo. En momentos del registro veo unas contradicciones en medio de la geografía y el entorno como montajes arquitectónicos maqueteados, fríos, rígidos, serializados donde no se reconoce un diálogo armónico. Redescubrir este paisaje inquieta y perturba bastante para un fotógrafo , pero en eso está el documental , la idea del relato lento que confunde por el tiempo que implica , pero que se entrecruza con historias de vida de quienes circulan y habitan esos espacios.Sin duda aquí está el contenido, su trasfondo desde lo escalofriante donde se arma el cuerpo de trabajo. Es la toma fotográfica cruda, en su significado y argumento para tomar una postura, un sentido en el relato, una dirección que te compromete en un tiempo y lugar.

Genoma

4. Hay un libro extraordinario de KoudelKa, “El Triángulo negro” donde se refiere a la última visión de un mundo que se desvanece ante las catástrofes realizadas por el ser humano, como es el caso de la explotación de las minas de carbón sobre la naturaleza. Aquí la sensación pareciera ser igual de apocalíptica aunque se refuerza la idea de un mundo humano que se propaga y expande sin miramientos. ¿Qué hay de todo esto?

Sí, conozco la Obra de Koudelka.., más que eso, comparto la idea de que nosotros mismos nos infringimos las heridas.. ¿no es cierto?. Desde hace mucho llevamos arrazando nuestro propio habitat y entorno , invadiendo con voracidad nuestro ecosistema que no lo percibimos como lo que es , siendo el mismo precipicio por donde caeremos, somos un conjunto de partes desmoronadas que de a poco subsistir, traeran aún más precariedad y agotamiento del ecosistema, arrasando con los recursos, hiriendo la naturaleza y compitiendo por más espacio donde acumular el desecho de las ciudades y aglutinar basura tecnológica y de consumo. Genoma Urbano como proyecto fotográfico, sólo apunta al detalle visual de esta caótica situación que se repite en muchos lugares del mundo, es un panorama local de la devastación global. Un apetito inagotable mueve a nuestra sociedad.., aquí y allá.

Carlos Avello, Genoma

5.- En tus últimas series de paisaje aéreo, se visualiza una obsesión por la marca, la huella como el límite (la herida.) Háblanos de esas obsesiones y otros contextos obsesivos en este proyecto.

El límite es la razón de ser de mi trabajo, esa inquieta línea que percibo, donde convergen lo que es con lo que ha sido. Me inquieta fotográficamente como el momento exacto para construir las series o más bien, desde donde se traza la línea temporal del relato visual. Parto desde esas fisuras del límite que demarcan la contradicción y la repetición en las ciudades y en sus propios territorios. Voy de un extremo a otro y vuelvo al mismo punto una y otra vez , trazando un recorrido obsesivo , registrando las tramas rotas, los cruces , las grietas de la tierra, los desbordes, la cáscara urbana rasguñada por quienes quieren escapar , presos de un plan regulador siniestro, oculto y deshumanizado.

6. ¿Es posible buscar la belleza entre tanta sensación de punto sin retorno? ¿Qué opinas de esta vicisitud entre belleza y catástrofe?

Uno es un poco lo que fotografía.., no niego que busco los momentos lumínicos, sombras , texturas, colores, destellos, reflejos, eso es maravilloso pero no voy tras su belleza en sí , voy tras el registro, la idea, con mucha más intuición que razón . Compongo la toma y disparo casi simultáneo, desde ahí brota todo, cuando se ordenan los elementos parece brotar belleza, no lo fuerzo , ni tampoco quisiera ser Burtynsky (Canada , 1955), pero lo austero de las imágenes me atrae y me acomoda, siento que se comunica mejor . Lo bello es que se comprenda, que aporte y que genere comunicación en diversas direcciones.

7. Las fotografías de Genoma podrían hacer parte de un estudio cartográfico sobre el territorio, pero estas develan una mirada personal, una visión que traspasa el mero registro. En primera instancia ¿cómo ha sido percibido tu trabajo?

Te confieso que estos últimos años, me solicitan bastantes fotografías para temas , geográficos, sociales y urbanísticos, pero siempre insisito en saber cuál es el destino de las fotografías, qué buscan hacer con ellas. Si quieren una postura de un fotógrafo bien, o sino que vayan a googlemaps. Mi trabajo se debe de entender desde la óptica documental de autor , en un tiempo vertiginoso donde los ciudadanos comienzan a apreciar y discutir cómo viven y qué se está haciendo con la ciudad dónde desarrollan gran parte de sus vidas y sueños . En general estás series de Genoma se comprenden mejor porque describen las capas de la ciudad desde diferentes lugares , el centro, la periferia industrial, los cerros , etc.., se percibe como un trabajo que no quiere ser sólo denunca ambientalista , ni tampoco cartografía técnica sobre un territorio, como tú señalas, más bien, ven muchas cosas que ni siquiera he descubierto yo.

Genoma

8. ¿Cómo llegaste a realizar fotografía aérea?

Años atrás, luego de volver de México, tuvimos que reinsertarnos en Concepción ( en San Pedro de la Paz) y volví al barrio donde pasé gran parte de mi niñez, pero éste había cambiado muchísimo, ya no reconocía muy bien los lugares, la laguna cercana estaba rodeada de casas y cercos, los bosques poblados de edificios, los puentes colapsados. Ante esto decidí volar y comenzar a registrar cómo y hacia dónde había crecido la ciudad, sin tener idea que eso iba a ser mi trabajo futuro, sólo actué con intuición y me fascinó la idea de hacer fotografías que implicara una discusión muy local , pero que es propia del tiempo que vivimos y del país que habitamos.

9. Te has especializado en paisaje aéreo, nada fácil por el requerimiento técnico que se necesita. ¿Cómo ves tus próximos proyectos? ¿Siguen esta línea?

Es complejo el registro aéreo, por los recursos que implica , el plan de vuelo muchas veces queda pequeño y además hay algo no menor, que es la complicidad con el piloto, que es clave, requiere que exista mucha comprensión de lo que voy a hacer allá arriba. La técnica es crucial pero no vital, sin duda es importante el equipo y además, saber interpretar el clima y sus inclemencias , sobre todo acá en el sur. Muchas veces subo y la vaporosidad o el viento, o las condiocnes no permiten lograr lo que buscas, hay mucho error , realmente son más los errores que se cometen que los aciertos. Pero algo me impulsa a seguir , creo que mi vida se ordena haciendo la fotografía que hago, cobra mucho sentido para mi, ya que existe un trasfondo desde el propio error , un aprendizaje desde la exploración , esto me genera convencimiento, me vitaliza.

10. Allá arriba en el aire mientras vuelas, ¿cuáles son tus pensamientos e impresiones?

Subo tenso y con el transcurso del vuelo , me voy relajando, y al descubrir “esos límites” me voy sintiendo satisfecho, aunque , no siempre encuentro lo que busco. Es agotador porque es mucho el movimiento, y es incómodo el registro, pero miro una ciudad que rasguña lentamente la naturaleza, arrinconando a las personas , siento como se mueve esto llamado ciudad.

Fotografías: Serie Genoma, 2014. Fotografía digital, 90 x 80 cms, Impresión Fine Art Gronefot. Cortesía del autor.
LINK: http://carlosavello.webnode.cl/biografia/

Hasta el 10 de octubre en la sala de exposiciones, Balmaceda Arte Joven, Concepción