La ropa como un “posible” retrato: entrevista a la artista Lucy Argueta

 

Durante los últimos años la artista hondureña Lucy Argueta se ha dedicado a investigar las relaciones de las prendas de vestir, las cuales colecciona y recolecta, bien sean de segunda mano, u objeto conocido como “piratería”, asociado a la copia ilegal de lemas comerciales. Su interés vaga por linderos políticos, sociales y económicos, sin embargo, estas temáticas son vistas a través de la corporalidad y background de la ropa. Se podría decir que la artista juega un papel de arqueóloga donde el fósil encontrado, en este caso la prenda textil, es el medio que le permite explorar su entorno social y de aquí partir a nuevas perspectivas. No obstante, en el pasado Argueta también ha indagado en la noción de la memoria y la narrativa de los objetos como puntos de partida ante un entendimiento social.

Más allá del contexto de su obra, la instalación es un medio fundamental en el trabajo de Argueta, y de ahí, deriva la fotografía, la cual le permite explorar su temática conceptual a través de la documentación de objetos y el autorretrato. En esta oportunidad pudimos conversar con Lucy sobre el origen de su interés por la ropa como medio artístico, la cual la caracteriza, y la importancia del arte en la erradicación de la violencia femenina.

Post-Curtición, vestidos encerados con resina poliéster, 2010

Post-Curtición, vestidos encerados con resina poliéster, 2010

¿Qué significa ropa para Lucy Argueta? ¿Qué importancia tiene el atuendo en tu vida diaria?

Creo que la ropa cumple un papel importante en la construcción cultural de una sociedad y desde luego de las personas, no sólo por el sentido práctico de la misma, sino también en la forma en que las prendas articulan una identidad de las y los individuos.

Para mí, la indumentaria hace parte de la comunicación, por eso es un elemento muy importante en mi cotidiano, porque la expresión a través de la ropa supone un ejercicio de creatividad diaria.

Háblanos de cómo surge tu argumento de la ropa en tu práctica fotográfica.

Creo que mi trabajo en términos de medios, no se restringe a una sola práctica, de hecho, casi siempre son los elementos con los que trabajo los que van dictando las pautas de los formatos, así fue como llegué a la fotografía. En algún momento en el inicio de mi carrera comencé a colaborar con artistas fotógrafos ya fuera asistiendo o desarrollando un proyecto en común, en ese proceso descubrí que mi interés no era solamente el de retratar prendas, sino el de construir historias sobre dichas prendas, así que comencé a crear escenografías que ponían en circulación parte de la indumentaria que venía coleccionando desde hace más de 15 años, y a partir de ahí definía aspectos de composición, iluminación, etc.

Estas formas de proceder en la creación de la imagen involucran un cierto número de personas que son parte activa en la construcción de la imagen, desde el montaje hasta el fotógrafo, yo opero más como una directora de la puesta en escena.

Creo que dicho lo anterior, me gustaría señalar que la fotografía aquí no termina siendo un fin en sí misma, es más bien un medio que registra la instalación.

Vestigio, 2015

Vestigio, 2015

¿La ropa femenina marca una pauta diferente dentro de tu investigación?

Creo que depende mucho de donde se enfoquen estas investigaciones, en ocasiones la inclusión de prendas masculinas puede referir a unos conceptos que están en el plano del orden de la historia o de una construcción de una memoria que apunta hacia una mirada más universal, sin embargo, cuando pienso en la prenda como un posible “retrato” o una construcción mucho más arquetípica sobre el género al que apunta la prenda, pienso en otros discursos de orden más poético, o referidos a la construcción de una idea de memoria mucho más introspectiva.

¿Por qué utilizar ropa como narrativa y representación de la memoria?

Estos elementos tienen un gran valor simbólico para mí, hacen referencia a aspectos de orden vivencial, no considero que como tal los elementos constituyan representaciones de la memoria, me parece que por sí mismos, los objetos constituyen cargas simbólicas que construyen otros tipos de memorias, y que, en cierto modo, logran generar vínculos emocionales con las personas a través de ciertas asociaciones visuales.

A lo largo de tu carrera artística has utilizado el concepto de la ropa y más recientemente has empezado a trabajar con la temática de la piratería. ¿cómo surge este cambio? ¿dirías que todas tus obras están correlacionadas?

Creo que después de varios años trabajando con indumentarias, era importante explorar otras variables que están implícitas en los espacios por donde circulan estas prendas, así que una cosa llevó a otra por así decirlo.

Estos proyectos que derivan de los procesos de comercialización de la mercancía, sus implicaciones culturales y los flujos económicos que se generan a partir de la creación de otros mercados, como el mercado negro, sitúan esta producción en un campo mucho más político visto desde las prácticas de la cultura popular, lo kitch y lo de segunda mano.

Me interesa de estos proyectos, explorar el poder del fetiche en la sociedad de consumo de productos de segunda y tercera categoría. Cómo a partir de la industria de la piratería que propone un tipo de consumo que aspira a simular el concepto de lo “original” como representación máxima del poder, el estatus, y la clase, pero a su vez, de forma contradictoria, se transforman en paradojas dentro del mercado de consumo de objetos, así que en este sentido, me interesa aportarle a estos objetos, prendas o productos de segunda clase, una nueva aura, o de hecho construir una a partir de un proceso inverso que es la de reproducción de su imagen.

Neo-Pomposo, fotografía, 2015

Neo-Pomposo, fotografía, 2015

Háblanos de la importancia de la instalación dentro del marco conceptual de tu obra.

La instalación es un elemento fundamental en mi proceso, ya que de ahí derivan los registros fotográficos, antes de la reproducción de la imagen, hay un proceso de puesta en escena en el caso de mi proceso, así la instalación vendría a ser para mí un laboratorio de donde surge la imagen. Por otro lado, las instalaciones para mi operan no sólo como un campo de relaciones espaciales entre los públicos y la obra, me interesa que estos públicos sean parte y construyan a su vez la instalación o como en algunos casos, la de-construyan a través de su participación activa, ya sea midiendo o seleccionando prendas, o aplicándose imitaciones de fragancias en grandes escaparates de perfumería de marcas piratas, creo que el sentido de estas instalaciones es en cierto modo acercar los límites entre los espacios sacralizados del mundo del arte, con aquellas prácticas que surgen en la vida cotidiana, y en la cultura popular.

También te has desempeñado en otras prácticas como ‘Artistas Únete’. Podrías hablar que papel desempeñaste en esta colaboración.

Si, en el 2012 fui invitada por parte de ONU Mujeres para formar parte de un proyecto que invitaba a mujeres artistas a ser voceras de una campaña para la prevención de la violencia en contra de las mujeres y las niñas, realmente mi papel en este tipo de iniciativas ha sido mínimo, sobre todo por temas de agenda y proyectos, sin embargo, mi apoyo en este tipo de iniciativas es al cien por ciento. Considero que es una responsabilidad de todos y todas promover la erradicación de la violencia en todas sus formas.

Dulce fetiche, tarimas, MADC San José, Costa Rica, 2015

Dulce fetiche, tarimas, MADC San José, Costa Rica, 2015

Dulce fetiche, tarimas, MADC San José, Costa Rica, 2015

Dulce fetiche, tarimas, MADC San José, Costa Rica, 2015

¿Qué papel juega una artista en la erradicación de la violencia contra la mujer?

Creo que el arte juega un papel fundamental como un dispositivo generador de preguntas y cuestionamientos sobre el fenómeno de la violencia, pero supone también el hecho que debes preguntarte no sólo por la violencia como un fenómeno, debes también considerar que los factores que abren el espacio para las formas de coerción dentro del espacio público o privado son también producto de construcciones culturales de sociedades profundamente patriarcales, sin embargo, como artista, tu obra no puede restringirse exclusivamente a la promoción de discursos cuyos espacios de divulgación son el campo de los medios y las campañas de organismos de sociedad civil, de otro modo estaríamos pensando en el concepto de arte y la labor de las y los artistas en términos de una función instrumental.

Pienso entonces que la labor de una artista, en la promoción de la erradicación de la violencia debe ser la misma que la de una docente, abogada, policía, diseñadora etc… es decir es un tema del cual todos y todas debemos hacernos responsables.

 

Lucía Argueta (1983), es una artista visual y gestora cultural hondureña. Su obra se ha exhibido en muestras colectivas y bienales a nivel Centroamericano entre las que destacan Parábola en el Festival de Fotografía de El Salvador, ESFOTO 10 (2010); III Bienal de Artes Visuales de Honduras, (2010) y VII Bienal de Artes Visuales del Istmo Centroamericano, Managua, Nicaragua (2010). Asimismo, su trabajo también se ha expuesto afuera de su región como en Colombia, Estados Unidos y Francia. Igualmente, la artista también se ha desarrollado en diversos proyectos de educación alternativa en prácticas artísticas contemporáneas en Centro América y Colombia. Actualmente co-dirige el programa ArtBO Tutor.