Opción Autogestión: una revisión a la tendencia de los colectivos fotográficos en Chile. (Parte II)

Parte de la dinámica de tirar una línea imaginaria, que configurara un acercamiento a la realidad actual de los colectivos fotográficos chilenos (saber quiénes son, que hacen, objetivos etc.), fue “dialogar” a través de un pequeño cuestionario enviado a ex integrantes de grupos y colectivos del pasado. Grupos que nacieron en un contexto directamente político como la AfI y otros que conformaron a principios de los 90s, espacios para la fotografía contemporánea, la experimentación; como fue por ejemplo, el colectivo Gestuario Mecánico.
Sin duda, muchos factores que potencian el nacimiento de grupos fotográficos, tiene un cruce con experiencias y relatos de otros tiempos; así como un gran entorno de realidades diferentes: motivacionales, artísticas, circunstanciales, sociales. Todos ejes que aportan a la reflexión e investigación sobre una posible fenomenología del deseo de trabajar colectivamente, pensando con esto, específicamente en los grupos de jóvenes fotógrafos, emergentes la mayoría de los casos, que buscan otras direcciones autorales, y formas de fortalecimiento como redes independientes y autogestión. Fue interesante plantear desde la realidad chilena algunas hipótesis de causa (expuestas en P I), fueran estas positivas o que estas dejaran entrever las precariedades existentes. Para tal efecto, invitamos a un grupo de ex integrantes de colectivos, fotógrafos y activos de la escena nacional (la mayoría), a responder un corto y escueto cuestionario, recibiendo respuestas de Fernando Melo y Cristóbal Barrientos (CCF); Jorge Gronemeyer, Alonso Yañez (Gestuario Mecánico); Andrea Jösch, Andrés Figueroa, Claudia Astete, Claudia Guerra (La Nave) y Luis Weinstein (AFI). Quienes entregaron valiosos comentarios, con diversas y muy diferentes opiniones entre ellos; pero que sitúa de esta forma, reflexión y opinión sobre lo que acontece en el panorama nacional.

Alonso Yañez. “Comerme mi obra no me provoca culpa”, fotografía digital, 2007. Colectivo Gestuario Mecánico

Preguntas:
1. ¿Cómo ves el actual movimiento de conformación de colectivos fotográficos en la actualidad? ¿Crees se debe a un contexto de moda, de crisis, fomento de la fotografía?

2. ¿Es posible discernir un avance en la fotografía chilena dada la cantidad de estímulos, apoyo? (talleres específicos, residencias) ¿En qué forma se traduce para ti este avance, de ser efectivo? (

3. ¿Cómo crees que operan los discursos de la mayoría de los colectivos?

4. ¿Cuál sería la forma de circulación de un colectivo? ¿En qué radicaría su visibilidad?

Jorge Gronemeyer: Fotógrafo, ex integrante colectivo Gestuario Mecánico (Valparaíso 1994), académico.
1.
No sé si se podría decir que estamos asistiendo a un verdadero movimiento de conformación de colectivos, pero está claro que en estos últimos años se ve un mayor número de ellos. No creo que exista una razón única para que estos se conformen.
Creo que la razón básica que estimula a la conformación de colectivos actualmente no difiere mucho de los motivos por los cuales formamos en Valparaíso “Gestuario Mecánico” a mediados de los 90s, o los que motivaron a “Concepción Fotográfica” hace unos años atrás. Se trata de una estrategia de visibilidad, de aunar esfuerzos en un trabajo común, de desarrollar un entorno reflexivo, crítico para generar obras y proyectos colaborativamente.
Normalmente se entiende el trabajo fotográfico autoral con características más bien individualistas, inherente a la subjetividad creativa (por decirlo de algún modo) y reflejo de nuestra sociedad. Los colectivos, dependiendo de su orgánica, en un mayor o menor grado establecen otra lógica de trabajo.

Vista Frontal Posterior y lateral

Jorge Gronemeyer. Vista frontal, lateral y posterior, fotografía análoga,1999. Colectivo Gestuario Mecánico

2.
Hay un fenómeno generalizado que considero algo complejo y peligroso. Lo hemos llamado con algunos colegas “tallerísmo”. Es una suerte de carrera forzada de algunos jóvenes que no se pierden ninguna instancia. No existe discriminación entre los talleres, residencias, revisiones de portafolio, etc. que toman, en relación con las preocupaciones personales de producción de obra. El asunto es tomarlos todos, recibir el fuego cruzado discursivo de un sinnúmero de autores, curadores, gestores, etc. De esta forma con tanto “direccionísmo”, ¿cómo se van a configurar un posicionamiento propio ante el medio? Absorben o se vuelven impermeables, no lo sé, pero me imagino la confusión mental que deben tener. Lo más extraño de todo, es que en general no asisten a otras instancias, como conferencias, mesas redondas, seminarios, etc.

3. No tengo idea de las orgánicas de los nuevos colectivos, pero en definitiva sería muy interesante saber si se trata sólo de esa unión de fuerzas para acrecentar las posibilidades de visibilidad y posicionamiento en el medio, pero con trabajos que se establecen independientemente, sin responder a una concepción común o se unen producto de aspectos conceptuales más profundos, en el que las obras dialogan, se tensionan, interrelacionan, etc.

4. Como mi relación directa con el tema de los colectivos se establece hace un par de décadas atrás, en una condición de doble marginalidad…, Chile de post dictadura, y en Valparaíso (situación de provincia en un país centralizado), es claro que el contexto ha cambiado radicalmente. La globalización, internet, las redes sociales, la fotografía digital y otros avances tecnológicos, hace todo mucho más fácil, sobretodo asuntos como la circulación y difusión. Pero por supuesto que eso no es todo, sigue siendo lo más complejo establecer un cuerpo de obra que se sustente. Sin duda a las tradicionales exposiciones y publicaciones impresas, se suman las páginas web, redes sociales, libros digitales, etc.

Alonso Yañez: Artista Visual, ex Integrante del Colectivo Gestuario Mecánico, actualmente se desempeña como Productor General Parque Cultural de Valparaíso.

1. La idea de asociatividad, corresponde a una respuesta/reacción contemporánea frente a la individualidad de la producción, la muerte de la autoría y el romanticismo creativo, la capacidad de rentabilizar recursos, la necesidad de interpolar visiones, la negación a morir como línea productiva, y la extrema necesidad de generar plataformas.

2.

Los avances de la fotografía nacional, se miden con la capacidad de la industria editorial, indicadores y cifras que son concretas, la inserción en circuitos específicos son más inestables, pero en lo personal me cuestiono mucho que es el avance, la medición productiva se lo dejamos a los propios autores y a su propia capacidad de autogestión. Independiente a los estímulos, que se agradecen.

3.
Desde modelos cooperativos de posicionamiento, alianzas políticas en torno a ejes de poder donde se establece la inserción. Plataformas de visibilidad y vinculación.

4.
En la capacidad editorial, capacidad de establecer conexiones, y su visibilidad radica en las capacidades de establecerse como un referente de políticas de producción. Es generando un mito, que es el hito del colectivo.

Fernando Melo: Fotógrafo, integrante y cofundador Colectivo Concepción Fotográfica C/CF (2008), académico UdeC, residente actual en la ciudad de Chillán.

1.

Definitivamente no es un contexto de moda ni reacción a alguna crisis puntual, estos fenómenos (moda y crisis) devienen de otros procesos socioculturales. Creo que en este caso es honesto reconocer los esfuerzos de una parte de la comunidad fotográfica que ha roto el solipsismo y asistencialismo casi endémico del arte tradicional y se ha optado por compartir, crear y desarrollar proyectos asociativos; entendiendo en ello que se debe profesionalizar la práctica, producción y formas de visibilizar su trabajo para optar a las oportunidades. Por otro lado, también se debe reconocer que esto es en gran medida producto de políticas de desarrollo de la fotografía Chilena que vienen desde el área de fotografía; y en las cuales se nos ha considerado a gran parte de la comunidad fotográfica. El conjunto y proyecciones de este engendro que hemos creado en Chile, aún es muy pronto para evaluarlo, nos falta para desarrollar la madurez, reflexión y creatividad de un Cía. de foto de São Paulo, o el pragmatismo y afán profesional de un Nophoto de Madrid.

Fernando Melo. De la serie Ríos y Ruralidad, Las Trancas Precordillera comuna de Pinto región del Biobío, fotografía digital, 2013. CCF

2.

Creo que es indudable que hay un avance, hay diálogos, un mayor conocimiento e información del estado de la fotografía y de lo fotográfico. No solo por el obvio acceso a la información actual sino también producto de los esfuerzos y acciones tanto de parte del estado como otras iniciativas institucionales; y de los propios fotógrafos, curadores y curadoras independientes en la forma de: talleres, residencias, festivales, visionados, coloquios, muchos invitados de primer nivel etc., es larga la lista de lo realizado; y sería muy injusto no reconocerlo. Ahora tenemos un número significativo de referentes locales, hace 20 años atrás, cuando opté por este lenguaje si de referentes o autores reconocidos se trataba, serían unos 5 nombres que se repetían; como quien nombra las carabelas de Colón en una tarea escolar. Entonces, un avance seria el piso actual que tiene la masa joven de nuevos fotógrafos y fotógrafas. Ahora si de calificar el avance en tanto producción en calidad y no cantidad es muy difícil; el escenario está muy desordenado, veo mucha ansiedad, apuro y en lo personal no me atrevería ni me interesa hacerlo. Es un asunto de tiempo y una oportunidad para teóricos e investigadores que están atentos a este nuevo escenario. En lo personal, puedo hacer mis fotos sin estar atento a la escena; pero valoro las oportunidades de circulación que hoy se ofrecen.

3.
No podría responder, pues no conozco sus discursos y creo que aún son pocos como para además considerar una mayoría, al menos conozco o sé de pocos. Lo que es evidente son reacciones asociativas, eventos inmediatos, acciones de visibilidad, circulación en diferentes formatos y lo menos visible es una producción autoral más reconocible; y ésta tiene tiempos y densidades que operan en otros estados.

4.
Pensar en una forma o tal vez un estándar para ello, tal vez no sería algo necesariamente tan positivo. Idealizando mucho mi respuesta optaría por esperar formas de circulación y contenido que se diferencien, por ejemplo, a lo que se ve en la web; un número que crece exponencialmente de gente haciendo lo mismo o al menos parecido, en asépticos blogs color zombie o vintage; otros forzadamente rebeldes, o muy onderos de tendencias. Una profilaxis ante los síntomas y efectos de tanta información; demasiada objetividad, (no es malo en sí por supuesto, se necesita a veces en el proyecto), pero el modelo Becher o escuela Düsseldorf, es casi un abuso.
El sospechoso y cuidado interés por lo mínimo-íntimo o lo que sea que primero reúna condiciones de formato contemporáneo y no sólo lo sea.
Desearía una forma basada en la producción, circulación y visibilidad que privilegie la exploración, asunto y riesgo, el tiempo, que aunque no aporte nada nuevo al menos sea con grados de vitalidad e intensidad. Y bueno, volviendo a la realidad, las formas de circulación y visibilidad formales: un buen sitio web; las ya casi extemporáneas exposiciones que tanto desgaste provocan; participaciones y apariciones (ojalá selectiva) en la marea cíclica de conversatorios, clínicas, residencias y espacios y redes de conversadores y tal vez; la que sigue siendo a mi parecer la mejor forma, tangible, deseable, heredable y que puedo tomar en mis manos, sea una publicación.

Cristóbal Barrientos: Integrante Colectivo Concepción Fotográfica C/CF, Fotógrafo y Comunicador Audiovisual, Editor GUERRILLA Photozine.

1.
Pienso que es probable que haya un poco de cada uno de esos elementos. Frente a eso, uno se queda con lo que es capaz de pasar la prueba del tiempo o bien con lo significativo de la obra. Ocurre que hoy, el modelo social y económico que hemos adoptado, se perfecciona constantemente en anular la capacidad de acción del individuo para con el mismo modelo; eso significa que, como individuo, es más difícil conseguir oportunidad, financiamiento, visibilidad, entre otros objetivos; y eso es en todas la áreas, no sólo en el arte. La asociatividad, entonces, surge como la única alternativa para hacerse un espacio en donde producir y revertir esa situación. Ahora, el contexto que la genera me parece que responde a varios factores: el primero, y más notorio, es lo accesible del medio y de su producción, la digitalización hizo que todos pudieran tomar fotografías sin miedo a equivocarse, puesto que lo digital quitó del vocabulario fotográfico el concepto de “error”: ahora todo se borra y se puede hacer de nuevo con un botón. Entonces, todo el proceso, desde la toma hasta la impresión, se ha vuelto muy automatizado y fácil de hacer, eso sin duda es un incentivo a producir. Lo segundo, me parece que responde a un aspecto más semiótico de la imagen, de cómo se empiezan de a poco a entender los distintos significados y lecturas que la fotografía puede tener: como arte en las exposiciones, como técnica en la publicidad, como estética en lo cotidiano. Lecturas que han incentivado a las personas a apropiarse de la fotografía como lenguaje. Por último, y tercero, el fomento que ha habido de la fotografía por parte de algunas instituciones en cuanto a su apreciación (museos, galerías, etc) y en algunos casos, en cuanto a producción (taller 1+1=3) han sido determinantes en la conformación de colectivos.

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Cristóbal Barrientos. De la Serie Hotel, fotografía análoga, 2011. CCF

2.
Me parece que el avance que ha habido con talleres y residencias tiene que ver más con el modo de operar, con la búsqueda de temáticas, con el ejercicio de hacer fotografía; lo veo más como un entrenamiento que como un “avance” en materia de calidad o contenido. Los talleres y residencias proponen cuerpo de trabajo y una apertura a comprender la fotografía contemporánea, en eso sin duda hay un avance, pero no siento que lo haya en cuanto a identidad, en cuestionar lo formal, en ejemplos de colectivos o individuos que contribuyan notoriamente a conformar una “fotografía chilena”. El caso de Zaida González me parece el más notorio y valioso, pues siento que reinventa el tableau-vivant y lo proyecta en temas que necesitan una urgente reflexión actual, como son la identidad, el género, el amor y lo humano. Todo esto, mediante una fotografía que también se cuestiona a sí misma en lo formal, que me parece, por lejos, el aspecto más interesante de su trabajo.

3.
No sabría decirlo a ciencia cierta, pero a juzgar por el resultado, veo que se dividen en la forma de operar; por un lado está el colectivo en que sus miembros actúan en forma independiente, pero bajo una misma curatoría propia; es el caso de C/CF; en otro sentido, colectivos como La Quinta Pata, trabajaba con todos sus miembros en conjunto para concretar una sola actividad.

En general, me parece que lo más rescatable, independiente del modelo de operación de los colectivos, es la manera en que se enfrentan a la fotografía. Me llaman mucho más la intención aquellos trabajos que poseen intrínsecamente un sentido social, que pretende catalizar una reflexión por parte del observador, sobre problemáticas sociales contingentes o al menos sobre la fotografía en sí como herramienta de discurso (y cuando están presentes ambas, mejor); más que aquellos trabajos que se basan o inspiran en la contemplación o el registro. Me parece que la forma en que operan para lograr esos objetivos, no es de vital importancia, si los objetivos anteriores se cumplen.

4.
Por el momento, las redes sociales y el uso de internet ha tenido una importantísima función en la visibilidad de ciertas iniciativas. Si bien no es la más efectiva, no se puede negar su importante participación en esa materia. Por otra parte, se hacen cada vez más frecuentes las exhibiciones en espacios autogestionados por egresados de las carreras de arte, productores o incluso por artistas autodidactas. En Concepción hay varios lugares que yo diría son parte de un circuito más subterráneo, que en definitiva reniegan de aquel otro circuito más vinculado a lo académico o derechamente comercial de ciertas salas de exposiciones o galerías de arte. Estos espacios funcionan con limitadísimos recursos, pero se construyen en base a contactos, invitaciones personales y, lo que encuentro más importante, muchas veces en base a la colaboración y la experimentación en la ejecución de obras, lo que a mi modo de ver, los hace muchísimo más interesantes que los espacios tradicionales. Creo que es importante destacar el espíritu de colaboración que últimamente se está dando en los colectivos.

Luis Weinstein: Fotógrafo, gestor cultural, ex integrante de la AFI (1981) e integrante del directorio del Festival Internacional Fotografía de Valparaíso, FIFV

1.
Creo que “fotografía” es una palabra enorme que alude a muchas cosas distintas. Por ejemplo describe al mismo tiempo un rectángulo de papel impreso y también la circulación social de la imagen impresa en él. No tengo una respuesta en cuanto a colectivos de creación fotográfico, conozco pocos de esos grupos que funden los autores individuales en uno, pero sí de colectivos en cuanto circuladores de un producto común. Nuestra estrategia como fotógraf@s de país pobre en su inversión cultural, siempre ha sido reaccionar en grupo para los proyectos más importantes.
No tengo estadísticas, pero hace 35+ años que estoy en esto y los colectivos siempre estuvieron. A veces como colectivos de creación, otras como gestión. Por ejemplo la AFI era un colectivo en muchos sentidos: nos proponíamos trabajos en común, editábamos juntos la selección final, el montaje era colectivo y utilizábamos los contactos de todos para hacer público nuestro trabajo. También varias iniciativas del Taller de Artes Visuales lo fueron, cuestión importante pues allí operó la “escena de avanzada” de los ’80. Incluso las exposiciones de la escuela de fotografía Fotoforum, en otra escala, eran muchas veces gestiones colectivas.

2.

Yo creo que es evidente el salto cualitativo que hemos tenido en los últimos años. El apoyo del Estado, a pesar del carácter concursable de los fondos, ha permitido sostener proyectos que eran inviables de circular en una lógica entregada totalmente al mercado. El desarrollo de talleres y su aplicación reiterada han ayudado a muchos autores – individuales y colectivos – a dar una mayor coherencia a sus proyectos, a formularlos de un modo que ha permitido presentarlos en contextos más amplios de circulación. Hoy la fotografía chilena tiene presencia internacional y participa del movimiento sudamericano con aportes muy destacados, en un momento histórico en que nuestra producción regional se incorpora al repertorio mundial como un actor importante, no sólo como un espacio geográfico lleno de locaciones y habitantes “exóticos”, a la espera de fotógraf@s del primer mundo que vengan a “descubrirnos”.
Hoy, por ejemplo, muchas personas miran el Festival de Valparaíso con interés por la propuesta novedosa que hace y emprendimientos como el encuentro de Coquimbo, o las residencias en Concepción, van tomando densidad en la medida que se pueden desarrollar en el tiempo y no acaban en la primera edición: ahí el Estado tiene un rol importante apoyando esa gestión.
Los numerosos invitados internacionales que hemos tenido, personas relevantes en la escena fotográfica, han significado también una internacionalización incipiente de nuestra producción, porque han llevado trabajos nuestros a escenarios mundiales y por ayudar a nuestr@s creadores a editar sus proyectos de forma más legible para esa escena.

3.

El colectivo de creación más potente que yo conocí es Ciadefoto del Brasil. Combinaban una afirmación muy definitiva respecto de la autoría grupal de sus propuestas, con trabajos muy atractivos desde el concepto hasta la visualidad, con una afirmación implícita en cada proyecto del sesgo colectivo de la propuesta.
Pero se disolvió… que es parte de ser un colectivo también. Uno está siempre intentando saber cuánto tiempo llevan produciendo juntos los colectivos, a veces pienso que deberían ser denominados como los vinos, producto colectivo que involucra mucha gente y tierra y clima; o equipos de fútbol clásicos – otro producto gestionado por un colectivo – con nombre y año: Ciadefoto 2012 por ejemplo.

Pero mi punto es que la fotografía, el sistema de la fotografía, especialmente en América del Sur, actúa como colectivo: esa es la mayor y más potente operación de su discurso. Trabajas con otros para potenciar tu voz y definir un punto de vista. Un colectivo es un tipo de sistema de gestión en el cual, cada vez más, muchas imágenes individuales hechas por autores diferentes, se editan y circulan colectivamente bajo un concepto común. Esto ocurre con eventos fotográficos o con sociedades que trabajan a más largo plazo, abarca desde emprendimientos como “El rostro de Chile” hasta la AFI, desde Concepción Fotográfica al Taller Huelén, por dar ejemplos locales.

4.
Creo que al agregar contactos y capacidades de gestión, más que sumarse se multiplican las posibilidades. Cuando la gente se agrupa para gestionar proyectos, el proyecto adquiere otro volumen porque se hace socialmente más visible y porque su propuesta necesariamente tiene que satisfacer a más de un ego para sobrevivir como colectivo. Entonces el proyecto es más relevante en términos sociales y además sus opciones de circulación, de llegar a más personas y de que éstas le presten atención, aumentan.

Andrea Josh: El colectivo La Nave fue esencialmente un espacio de encuentro de personas a las que les interesaba la fotografía. Creado en 1998 junto a Cesar Scotti, Claudia Astete, Andrés Figueroa y Andrea Jösch – luego se incorporarían oficialmente Hugo Muñoz, Claudia Guerra, Andrea De Simone, Claudia Kuhn, y Claudio Robles- (y otros muchos tripulantes más), cerró sus puertas en noviembre del 2003. La Nave funcionó como estudio de fotografía, sala de exposiciones, venta de fotografía, proyección de diapositivas y lugar de reuniones y tertulias. Al año siguiente y hasta el 2007, junto a Cesar Scotti y luego Andrea de Simone, gestionamos el colectivo Ojo Zurdo, plataforma WEB y editorial de fotografía chilena. Actualmente, luego de un par de años, me he embarcado en un nuevo proyecto colectivo a nivel regional, Sueño de la Razón.
Invité a los primeros integrantes del colectivo la Nave a responder las preguntas planteadas, creyendo interesante también la reflexión colectiva tantos años después. Algunos respondieron, otros enviaron sus imágenes.

andrea jserieinstintos_2001

Andrea Jösch. Serie Instintos, fotografía análoga, 2001. Colectivo La Nave

MA, ¿Cómo ves el movimiento de conformación de colectivos fotográficos en la actualidad? ¿Crees se debe a un contexto de moda, de crisis o al fomento de la fotografía?

Andrea Jösch: Creo que se debe al momento social y político que vivimos, no es solo algo exclusivo de nuestro país, sino que ocurre a nivel general y lo podemos ver en gran parte de los países latinoamericanos. Esto quizás ocurre por una necesidad de generar mecanismos de colaboratividad y asociatividad, en una sociedad cansada de tanta individualidad y asedio del mercado. Puede ser que algunos se creen por moda, otros por necesidad de sustentabilidad económica, otros para fomentar espacios de acción fotográfica, pero los que interesan y perduran son los que tienen algún tipo de consecuencia, los que entienden lo colectivo como una postura de creación y trabajo.

Claudia Astete: Me parece que era inevitable que la fotografía se extendiera como herramienta de creación y expresión, primero debemos ser conscientes que la actualidad es el resultado de la situaciones que vivió nuestro país, que generan una enorme represión, sobre todo para los fotógrafos desarrollar su trabajo era un peligro, por lo que la necesidad de construir democracia en nuestra sociedad da rienda suelta a la necesidad interna de expresarse, de crear. Es así como la fotografía vuelve y se valida con más fuerza, porque es una herramienta que construye realidad o la denuncia. Porqué en colectivo? Debe ser porque la interacción enriquece, porque el contacto contiene, porque la discusión da sentido, porque no sólo en fotografía nos necesitamos mutuamente; reconocer esa necesidad de otro, puede ser el primer paso para no congelar el alma y construir sociedades en interacción y consciencia.

Andrés Figueroa: Es un fenómeno en auge, me parece que es el resultado natural de la actual
expansión de la conciencia individual y colectiva. La fotografía es sin
duda una actividad para compartir.

M.A ¿Es posible discernir un avance en la fotografía chilena dada la cantidad de estímulos y apoyos? ¿En qué forma se traduce este avance de ser efectivo?

Andrea Jösch: Ha existido un gran avance en los últimos años a todo nivel, pero sobre todo de visibilización de la producción fotográfica chilena. No solo por los estímulos y apoyos provenientes de las becas de creación del estado, sino que por un gran número de personas que han trabajado y construido redes y plataformas de difusión y circulación, muchas veces auto gestionados. Festivales, talleres, residencias, publicaciones a nivel nacional, local e internacional que han acelerado transferencias de información y conocimiento. Que exista el Fórum Latinoamericano de Fotografía, el Centro Municipal de Fotografía de Montevideo, el Centro de la Imagen de Lima, el Festival Internacional de Fotografía de Valparaíso, la Bienal de Fotografía Documental de Tucumán, la Feria de Fotolibros de Buenos Aires, la Bienal de Fotografía de Lima o la de Bogotá, organizaciones, festivales o concursos a nivel regional como la ONG de Caracas, el Ojo Salvaje de Asunción, Sueño de la Razón y tantos más, es un síntoma importante de un gran colectivo de redes de gestión que ha implicado poder hablar desde un territorio, desde una escena y un sistema local particular.

Claudia Astete: Sin duda poner el tema en discusión habla del inmenso avance de la fotografía en nuestro país, tanto las becas, residencias, talleres, ferias etc. aportan a la visibilidad del discurso fotográfico. Sin embargo, creo que todo ese avance en el desarrollo de la imagen fotográfica se valida aún más cuando pensamos en lo masivo que es el acceso a la fotografía. Actualmente para cualquier persona es posible acceder a la tecnología necesaria para hacer fotografía, por lo tanto se hace más interesante y necesaria la educación en cuanto al lenguaje fotográfico, no sólo para los autores, sino para los espectadores quienes completan el ciclo, creo que hay muchos espacios en nuestros país que se han abierto a la creación, pero es importante también que esos espacios sean de interés para todos, el esfuerzo se diluye si las salas se encuentran vacías.

Andrés Figueroa. Natalia, fotografía análoga, 1999. Colectivo La Nave

Andrés Figueroa: Hablar de avance o retroceso me parece muy complejo, es como hablar del tiempo…física cuántica.. muy complejo. Pienso que hay un desarrollo dado por la tecnología que nos da un fácil acceso a las herramientas de captura de imágenes así como a los archivos de éstas. Sin duda que es positivo que se realicen talleres y residencias pero también creo que estas instancias hay que repensarlas constantemente para que sean realmente efectivas y no se queden en la superficie. En la medida que los autores, ya sean individuales o colectivos, puedan ir
desarrollando sus temáticas y estos trabajos puedan ser difundidos, criticados, valorados y se vayan integrando a la cultura visual del país, podremos decir que estás actividades han sido fructíferas, creo esencial enfocar el apoyo a las personas o colectivos que se dedican seriamente al desarrollo de sus trabajos.

M.A. ¿Cómo crees que operan los discursos de la mayoría de los colectivos?

AJ: No creo que exista un solo discurso, sería como decir que hay una sola identidad o una cultura. Creo que hoy debemos hablar en plural: discursos, identidades, culturas. Pero sí lo entiendo como un eje unificador de discursos de lo colectivo, de la necesidad de auto gestionar posturas y de posibilitar acciones más concretas y reales. Ejemplos diversos en sus discursos sobran en toda nuestra región, algunos trabajan desde la auto exigencia de borrar la individualidad autoral, otros son entendidos como plataformas de difusión, algunos se reúnen bajo posturas ideológicas, etc.

Claudia Astete: Me parece que los colectivos no se juntan por compartir un discurso, justamente son la cara de múltiples discursos, que interactúan, que se respetan, que se necesitan y, en nuestro caso, que se quieren profundamente. Las razones para crear son diversas y no se deben a nadie, los colectivos son tierra fértil para pertenecer a un algo, un algo sincero, en los colectivos se concreta ese espacio ideal de creación autoral, de identidad, de discusión y gestión de acciones concretas.

MA ¿Cuál es la forma de circulación de un colectivo? ¿En qué radicaría su visibilidad?

AJ: Hoy la fotografía tiene diversos sistemas de difusión y circulación: residencias, festivales, bienales, coloquios, publicaciones, encuentros, talleres, revistas, coleccionistas, exposiciones, espacios alternativos de pensamiento….esto a nivel colectivo también existen. Creo que el trabajo que se ha realizado en los últimos quince años a nivel regional de visibilización de la fotografía latinoamericana o sudamericana, con aquella denominación, ha dado resultados de auto reconocerse por un lado, y de intercambio con otros. Falta quizás plataformas más concretas, como un centro de la imagen en nuestro país, que permita gestionar aún más una plataforma en otros aspectos, como la formación de públicos a través de una pedagogía de la mirada. Al final los canales de los propios actores están, el trabajo acumulado lo demuestra, pero lo que sí falta es que en el discurso político la cultura en general y las prácticas de la visualidad en particular sean tomadas en cuenta como un eje fundamental para ser efectivamente un país integralmente desarrollado.

Claudia Astete: Bueno, está demás decir la importancia de la tecnología como medio de difusión, hoy no es una locura pensar que tu obra puede ser vista en todo el mundo sin moverte de tu casa, el tema es cómo hacer la diferencia con todo lo que se publica en internet; el interés en la fotografía como lenguaje amerita discusión, difusión y educación. Recuerdo que en la nave instauramos los diaporamas de los días lunes, un espacio abierto a mostrar tus trabajos y ver el de otros, ese espacio era visitado incluso por los vecinos del barrio que no eran fotógrafos y que también aportaban con su presencia y discusión; siento que de alguna manera sin pretender hacerlo, abrimos un espacio de visibilidad para el colectivo y para la fotografía.