Tripartito: fotografías desde el límite (o los custodios del recuerdo) de Tatiana Sardá

“El yo pasado, lo que ayer sentimos y pensamos vivo, perdura en una existencia subterránea del espíritu. Basta con que nos desentendamos de la urgente actualidad para que ascienda a flor de alma todo ese pasado nuestro y se ponga de nuevo a resonar. Con una palabra de bellos contornos etimológicos decimos que lo recordamos —esto es, que lo volvemos a pasar por el estuario de nuestro corazón—. Dante diría per il lago del cor.” [1] (Ortega y Gasset: El espectador, II)

“No hay realismo crítico sin crisis del realismo y sin dar forma a la forma misma de esta crisis” (Didi- Huberman 2008: 130).

Los custodios de la memoria, otrora los mitos y leyendas, devinieron historia y luego solo recuerdos. En este sentido, Tripartito, la sugerente y en ocasiones enigmática serie de imágenes de Tatiana Sardá, docente y artista visual de la Universidad de Chile, nos propone un ejercicio visual no de rescate de la memoria sino que de proyección del recuerdo.

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Bandera, 60×90 cms, 2013. Tatiana Sardá (Imagen cortesía de la artista)

Las trasposiciones y yuxtaposiciones que desarrolla la artista, se disuelven una a una, a la manera de paisajes psicológicos en las fronteras de un tiempo extinto. Una a una, también, las finísimas capas de la serie nos proponen develar la dificultad de tramar una identidad en torno al concepto de estado-nación. Allí, donde solo se dibuja un hito geográfico o geopolítico, “el mapa no es el territorio”, como dijera Gregory Bateson. En este sentido, la fotografía de Tatiana Sardá es una fotografía que emerge desde el borde de lo no re-presentado, una fotografía que se sitúa en la fisura, que se apropia de la juntura y del límite, como una delicada forma de hacernos ver la posible coexistencia del tiempo finito y profano de los seres humanos, con el tiempo mítico y primordial del paisaje absoluto.

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Identidad, 60x 195 cm, 2013. Tatiana Sardá (Imagen cortesía de la artista)

Sin embargo, aquí no existe el esfuerzo fotográfico inconsciente de recomponer el vínculo del ‘uno-mismo’ con la madre, como lo pensaría Francois Tisseron respecto del hacer fotográfico desde una mirada psicoanalítica, precisamente, porque el límite es el lugar en el cual es imposible restaurar la unidad. Por ello, todos los tiempos del mundo caben en él y estar en el límite es estar en todos lados y en todos los tiempos a la vez. El límite es una dimensión del no-estar, del no-ser y del no ver.

Contra los grandes relatos de que se alimenta la memoria, las personas y paisajes retratados en la serie nos sugieren, inicialmente, historias mínimas, obliteradas por el ‘gran tiempo’ de la historia,  imágenes dispersadas en torno a lo indecible del desierto altiplánico. Pero no debemos equivocar la mirada. En este caso no hay tampoco apuesta alguna por la re-composición, rescate o restitución de esas historias mínimas. Más bien, es la imposibilidad develada de aquello como el valor más propio del recurso del límite. En el tiempo paradójico, todas las miradas (y todas las historias) se disuelven en recuerdos.

La función de la memoria es proteger las impresiones del pasado. El recuerdo apunta a su desmembración. La memoria es esencialmente conservadora el recuerdo es destructivo” 1

Tripartito: pasado, presente y futuro de hito geográfico y de una identidad latinoamericana desfragmentada en las variantes de un imagen defortificada, es decir, de aquella que garantiza su supervivencia justamente como la fragmentaridad de un continente,  como el lugar de lo insondable de la memoria colectiva que aflora  bajo el acecho del olvido.

Digamos, entonces, que el ministerio de la artista no es proponernos un destino de la imagen, sino su purgatorio. Toda una poética de la composición digital, operando merced de la sutil exaltación del borde. Borde-territorio, Borde-geográfico, Borde-psicológico. Paisajes imposibles, paraísos perdidos. En esas imágenes dispuestas desde el límite todos somos extranjeros.

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Sebastiana, 120 x 170 cm, 2013, Tatiana Sardá. (Imágen cortesía de la artista)

Tatiana Sardá Yantén vive y trabaja en Santiago de Chile (1981). Es Licenciada en Educación de la Universidad Finis Terrae(2012), Título Profesional; Artista Fotógrafo de la Universidad de Chile (2006) y Licenciada en Artes Visuales de la Universidad de Chile (2005). Seleccionada en residencias y talleres con Andreas Rost, Roberto Huarcaya, Fernando Montiel Klint y Francesco Giusti. Ha participado en diversas exposiciones colectivas desde el año 2003, exponiendo en el Museo de Arte Contemporáneo Parque Forestal y Quinta Normal, Centro Cultural La Perrera, Sala Juan Egenau, Parque Cultural Ex Cárcel Valparaíso, entre otros y ha expuesto individualmente “Memoria Conjunta” en Sala CENFOTO, Santiago, Chile (2014). http://: www.tatianasarda.com

  1. Reik citado en Benjamin 1999:129